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Millones experimentan inseguridad alimentaria debido a la macroeconomía

  • Informe de monitoreo remoto
  • Venezuela
  • Abril 2023
Millones experimentan inseguridad alimentaria debido a la macroeconomía

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  • Mensajes Clave
  • Anomalías actuales y proyectadas
  • Perspectiva proyectada hasta septiembre 2023
  • Mensajes Clave
    • En Venezuela, la dolarización informal de la economía y el crecimiento económico reciente ha soportado ingresos estables y mejoras en el poder adquisitivo para los hogares que reciben sus salarios en dólares. No obstante, desafíos macroeconómicos estructurales, como ingresos generalmente bajos y aumentos modestos en los precios en dólares (USD), están ejerciendo presión en los presupuestos de los hogares. En este contexto, se prevé que la mayoría de los hogares venezolanos experimenten inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF) hasta septiembre 2023. Estos hogares verán obligados a utilizar estrategias de afrontamiento para cubrir sus necesidades alimentarias, tales como reducir la calidad o diversidad de su dieta, o usar ahorros o préstamos.

    • Millones de hogares reciben sus salarios en la moneda local, el bolívar digital (VED) y así cuentan con un poder adquisitivo muy débil, exacerbado por algunos por un acceso limitado al sistema de protección social y nulo remesas internacionales. Para estos bolsones de la población, sus ingresos son insuficientes para cubrir los aumentos constantes de precios ya que la inflación general sigue signicativamente alta debido a la depreciación continua de la moneda local. Esto resultará en el uso de estrategias de afrontamiento no sostenibles o en brechas en el consumo, por lo cual estarán en Crisis (Fase 3, CIF) durante toda la perspectiva. Estos hogares son repartidos por todo el país en áreas urbanas y periurbanas, pero se prevé que haya algunas concentraciones de esta población alrededor de la capital y en la región de Zulia sin llegar a un cambio en la clasificación del área departamental.

    • El acceso a los alimentos en los últimos años para la mayoría de los venezolanos ha sido restringido debido a la depreciación de la moneda local, inflación significativamente alta, y una reducción en la actividad económica y las oportunidades de empleo. Durante 2022, la inflación promedio mensual y la inflación promedio interanual se situaron en 12 y 221 por ciento, respectivamente; mientras que, en el primer trimestre de este año, las mismas se situaron en 17 y 395 por ciento, respectivamente. Hasta septiembre, se prevé que la inflación mensual y la interanual estén más altas que en 2022 debido a la depreciación de la moneda local continua. Sin embargo, se quedarán por debajo de 15 y 400 por ciento, respectivamente, y no se prevé un retorno a la hiperinflación durante todo el año de 2023.

    • Aunque se espera incrementos más moderados en los precios de alimentos en la moneda local y extranjera, el costo de la canasta básica aumentará más rápido a partir de julio durante la temporada de crecimiento de los cultivos y la época de escasez en las áreas rurales, aunque la mayoría de los alimentos son importados. Sin embargo, el ritmo de los aumentos tenderá a ser más bajo para los precios en dólares, debido a la volatibilidad de la moneda local. Con una población casi totalmente urbana, se prevé que los ingresos en dólares y las remesas sean estables durante todo el periodo de la perspectiva. En tanto, el acceso a los alimentos para los hogares que perciben sus ingresos en moneda local mejorará levemente ante el aumento del salario mínimo esperado entre junio y septiembre.


    Anomalías actuales y proyectadas

     

    Tabla 1
    Anomalías actuales y protectadas
    ÁreaAnomalías actualesAnomalías proyectadas
    Nacional
    • Después del pico de la crisis económica entre 2014 y 2019, la producción agrícola ha estado recuperándose con aumentos en las inversiones y en las áreas sembradas. A pesar de aumentos en la producción nacional—36 por ciento en maíz en octubre 2022 en comparación a 2021 y 11 por ciento en arroz en abril 2023 con respecto a abril 2022, la producción aún está aproximadamente 30 por ciento bajo los niveles reportados durante el año de referencia (2013), según USDA. Resulta una alta dependencia de la importación, con un 60 por ciento de los alimentos importadas en 2022.
    • El primer trimestre registró inflación promedio interanual en VED de 395 por ciento, que representa un aumento en comparación al promedio de 2022 debido a la depreciación de VED. En marzo, la inflación mensual en VED registró un aumento de 4.5 por ciento mientras que la inflación interanual registró un aumento de 393 por ciento. No se miden las tasas de inflación en USD en Venezuela.
    • En marzo, los precios en VED de alimentos de preferencia, como el arroz, la pasta y los huevos, siguen significativamente por arriba de los precios precrisis, aún solo tuvieron un leve incremento en los precios en USD y VED respecto al mes anterior.
    • La brecha entre los ingresos medios en USD y los en VED está creciendo a causa de los incrementos en los ingresos medios para los hogares que ganan en USD debido a remesas internacionales por arriba del promedio, según una encuesta de donantes internacionales finales de 2022.
    • Durante los últimos años, la cobertura del programa social del gobierno, el Sistema la Patria, se ha visto reducida, aunque continúa como importante fuente de ingresos para casi la mitad de la población.
    • A pesar de lluvias por debajo del promedio y temperaturas por arriba del promedio esperadas de julio a septiembre, la producción nacional se prevé normal gracias a riego en las áreas de producción.
    • La importación de arroz y maíz disminuirá 27 y 7 por ciento, respectivamente, este año, gracias a mejoras esperadas en la producción nacional.
    • Se espera que la depreciación de la moneda se desacelere entre junio y septiembre debido al incremento de la producción de petróleo, el fortalecimiento de las reservas de divisas y las intervenciones monetarias del Banco Central de Venezuela, lo cual podría favorecer un crecimiento moderado de precios en VED.
    • Según Síntesis Financiera, para el período de abril a mayo la inflación mensual estará por debajo del 15 por ciento, mientras que entre junio y septiembre estará por debajo del 10 por ciento, dado los esfuerzos gubernamentales de política monetaria. Mientras que se espera que la inflación interanual sea entre 300 y 400 por ciento durante la perspectiva, más elevada que en 2022.
    • Durante el segundo periodo de análisis, se espera que el salario mínimo actual de equivalente a 5 USD para el sector público recibirá un ajuste hasta equivalente a 30 a 50 USD (un incremento entre seis y diez veces), según Síntesis Financiera.
    • Con la desaceleración esperada de la depreciación VED, se espera que los precios de los alimentos en USD, la moneda en la que la mayoría de la población compra, incrementen levemente. Además, se espera un incremento estacional de julio a septiembre, especialmente para los granos básicos como maíz amarillo, arroz, e incluso la pasta. Los precios en VED seguirán aumentando, pero el ritmo del aumento variará, siendo más moderado entre abril y junio gracias al aumento en el suministro de los cereales con cosechas nacionales.

    Perspectiva proyectada hasta septiembre 2023

    Contexto de los medios de vida: Dado que casi 90 por ciento de la población venezolana tienen medios de vida predominantemente urbanos, una gran parte de los hogares depende fuertemente de la compra como fuente de alimentos. La disponibilidad de alimentos en el mercado venezolano depende de las importaciones y la producción local, en una menor proporción. El patrón dietético se basa fuertemente en arroz, harina de maíz, pasta y aceite, utilizando como sustitutos el ocumo, la ahuyama y la yuca. En el caso de la proteína, el pollo y el huevo son las fuentes más comunes. No obstante, los hogares productores en las áreas rurales, especialmente en Guárico, Cojedes, Portuguesa y Barinas, se abastecen parcialmente de su producción durante el año.

    Suministro de alimentos nacionales e importados: La producción nacional reporta cosechas en dos ciclos, entre febrero y mayo, y a partir de septiembre. Para este año, las estimaciones de USDA indican que la cosecha maíz en 2022 aumentó 36 por ciento en comparación a 2021, mientras que la de 2023 aumentará un 34 por ciento respecto a 2022. Por otro lado, la cosecha en curso de arroz se incrementará en un 11 por ciento, respecto al mismo período en 2022. Esta tendencia se debe a una ampliación en el área de producción y una mejora en los rendimientos. Estos logros fueron realizados a través del incentivo de mejores precios de venta y acceso a insumos, como mejores semillas, y crédito por parte de actores no gubernamentales. No obstante, los volúmenes esperados se encuentran 31 y 26 por ciento por debajo de las cifras reportadas en 20131 para arroz y maíz amarillo, respectivamente.

    Entre julio y septiembre, se espera el inicio del fenómeno de El Niño, lo que significará menores acumulados de lluvia y altas temperaturas, especialmente para las áreas del norte. No obstante, no se espera afectaciones negativas en el desarrollo y los rendimientos de las cosechas de granos básicos y los cultivos comerciales gracias al uso generalizado de riego en las zonas afectadas. Sin embargo, a pesar del aumento relativo en la producción nacional, el gobierno y el sector privado todavía tendrán que importar alimentos para cubrir la demanda nacional, principalmente de México, Brasil, los Estados Unidos y Guyana, para ambos productos, de acuerdo con información de COMTRADE. Se prevé que las modestas alzas en la producción local disminuyan las importaciones en un 17 y 9 por ciento para arroz y maíz, respectivamente. Las importaciones se dan durante todo el año, pero se dan incrementos estacionales entre marzo y abril, y en septiembre. Por su parte, los sustitutos como la yuca, el ocumo y la ahuyama iniciarán su cosecha en julio, cuando aumenta estacionalmente su disponibilidad en el mercado. De la misma forma, la producción de proteína animal estará estable con respecto al inicio del año. En consecuencia, la disponibilidad de alimentos para el período de análisis será estable, con mercados abastecidos.

    Contexto macroeconómico: Desde 2014, Venezuela ha experimentado reducciones en los ingresos del gobierno, depreciación de la moneda local, inflación galopante y una reducción de la actividad productiva que afectó la creación de empleos, limitando el poder adquisitivo de los hogares. A causa de la pérdida del valor de la moneda local, el bolívar digital (VED), una dolarización informal se estableció en años recientes para preservar el poder adquisitivo y facilitar las transacciones comerciales. Bajo este sistema, hay grupos de la población que reciben sus ingresos únicamente en una de las dos monedas. Además, existen precios en ambas monedas en los mercados, aunque la mayoría de la población compra en USD. Para los que reciben sus salarios en VED tienen que cambiarlos a USD primero, perdiendo valor en el intercambio. Casi la mitad de las transacciones en áreas metropolitanas se hacen en USD. Durante el periodo de análisis, se espera que la inflación sigue aumentando en VED, a causa de la depreciación continua. Sin embargo, la desaceleración de esta depreciación del VED significará una moderación del aumento de la inflación general y de los precios en VED, mientras que los precios en USD incrementarán solamente levemente. A causa de esta diferencia de precios, los hogares que reciben sus salarios en USD no sentirán los impactos de la inflación en VED y mantendrán un poder adquisitivo estable. A pesar de no contar con información sobre la inflación en marzo por parte del Banco Central de Venezuela (BCV), las estimaciones de Síntesis Financiera indican un 4.5 por ciento de inflación mensual, mientras que la inflación interanual se encuentra en 393 por ciento. En las últimas semanas, la inflación se ha desacelerado por una contratación en la demanda con caídas en los volúmenes de ventas y, en este contexto, las empresas se inhiben de aumentar los precios a costa de reducción en los márgenes de beneficio.

    Precios de los alimentos: Debido a las condiciones macroeconómicas imperantes en el país, los precios de los productos de la canasta básica en VED generalmente presentan variaciones significativas en cortos períodos de tiempo, lo cual se evidencia en una inflación promedio mensual de 12 por ciento en 2022 y 17 por ciento en el primer trimestre de 2023. El costo de una dieta simple, que se incluye cereales como arroz, harina de maíz y pasta, con sustitutos como tubérculos y aceite, incrementó entre febrero y marzo cinco y seis por ciento en USD y VED, respectivamente, llegando a 112 USD y 2,755 VED (Figura 1). En el caso de la dieta diversificada que se incluye cereales, aceite, tubérculos (ocumo, yuca), vegetales y proteína (pollo, atún en lata y huevo), el costo en marzo fue de 246 USD y 6,128 VED, siendo estable con respecto al mes anterior.

    Figura 1

    Costo de una dieta simple y una dieta diversificada en USD y VED, enero 2019 – marzo 2023
    Grafica de costos de una dieta basica y una dieta diversificada en USD y VED

    Fuente: Síntesis Financiera, CENDAS y cálculos de FEWS NET

    Durante todo el periodo que cubre esta perspectiva, se espera que los precios de los alimentos suban tanto en USD como en VED, pero las variaciones de precio tienden a ser moderadas en USD y más severas en VED debido a la depreciación del VED. El comportamiento esperado de la inflación derivará en alzas en los precios de los alimentos durante todo el período de proyección producto de la pérdida de valor de la moneda local. Aunque la oferta de cereales entre abril y junio tiende a incrementar debido al mayor volumen proveniente de las cosechas locales y del alza en las importaciones, solamente ralentizará moderadamente el ritmo de aumento de los precios, especialmente en VED, durante este período. Asimismo, a partir de julio, durante la temporada de crecimiento de los cultivos y la época de escasez en las áreas rurales, los precios incrementan más significativamente afectando también la preferencia de la proteína de pollo y huevos. En el caso de los precios de alimentos sustitutos, se registra una mejora estacional de la disponibilidad entre junio y septiembre.  

    Fuentes de ingresos del hogar: El acceso a los alimentos de los hogares venezolanos es un factor determinante en su seguridad alimentaria y es definido por la fluctuación de la moneda local y la entrega de bonos, a través del sistema de protección social y los ajustes salariales. En la actualidad, los ingresos están estables y comprenden el salario, que representa en el 80 por ciento del total, y el sistema de protección social y las remesas, que en conjunto completan el 20 por ciento restante. La fuente de empleo juega un papel diferenciador en la capacidad adquisitiva de los hogares, dada la disparidad en los precios para ambas monedas. La mayoría de los que cuentan con empleo trabajan con el sector privado formal (28 por ciento) o en la economía informal (57 por ciento), y ganan sus salarios en USD, mientras que el sector público (que emplea aproximadamente 21 por ciento de los que trabajan) los paga normalmente en VED. Los hogares que reciben los salarios en VED generalmente son trabajadores públicos y pensionados que reciben un máximo de casi 2,500 VED mensual, equivalente a 100 USD. En comparación, en el sector privado, el salario promedio mínimo se sitúa en 170 USD mensual, pero para los que trabajan en la economía informal, sus salarios tienden a variar mes a mes. Las remesas también constituyen una gran parte de los ingresos, pero generalmente los hogares acomodados son los que reciben en mayores cantidades y con mayor frecuencia. No todos los migrantes, especialmente los pobres y muy pobres, son capaces de enviar remesas. No obstante, las remesas ayudan a dinamizar la economía local.

    Programas de protección social: El sistema de protección social en Venezuela está conformado por dos ramas: los bonos del Sistema la Patria, que son bonos mensuales en VED cuyo valor oscila entre 4 y 15 USD y la CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), que son cajas de comida entregadas directamente a los hogares venezolanos de forma mensual o bimensual, con un costo subsidiado de solamente 25 VED. Las entregas son de acuerdo con la composición del hogar (si incluyen estudiantes, pensionados y/o lactantes, entre otros), y están directamente vinculadas con la capacidad de gasto público con que cuente el gobierno. En el caso de los bonos, generalmente los hogares con mayores ingresos son más informados sobre los diversos bonos y programas y, por lo tanto, terminan recibiendo más. En el otro extremo, los hogares pobres y muy pobres generalmente aplican para menos programas y, consecuente, reciben menos bonos. La CLAP entregada durante marzo incluyó maíz amarillo, arroz, azúcar, sardinas enlatadas, pasta, café molido y una harina fortalecida llamada Nutrichicha, que cubre entre 13 y 20 por ciento de necesidades calóricas de un hogar promedio de tres personas. En los últimos anos, la cobertura de las entregas bimensuales ha reducido levemente mientras que la de las entregas mensuales ha aumentado levemente. Actualmente, se estima que aproximadamente 35 por ciento de los hogares en Venezuela la reciba mensualmente, 50 por ciento reciba las cajas cada dos meses y lo demás no reciba la CLAP.

    Resultados de seguridad alimentaria proyectados: Debido a la dolarización de la economía y las mejoras provenientes gracias a la estabilidad a largo plazo de precios en USD, los hogares que ganan en USD han visto un aumento en su acceso a alimentos en los últimos anos. Para el período de abril a mayo, se prevé que las entregas de alimentos y bonos por parte del sistema de protección social y los salarios sean estables y las remesas seguirán por arriba del promedio, mientras que se espera aumentos moderados en los precios en USD. Así, la mayoría de los hogares rurales y urbanos, que se encuentran empleados en el sector privado o informal con acceso a paga en USD, remesas y programas sociales, experimentarán inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF). Los más afectados en esta fase serían los que tienen su empleo en la economía informal con salarios variables. Estas mejoras no serán suficientes para evitar el uso de estrategias como el gasto de sus ahorros, la compra de alimentos más baratos o la acumulación de préstamos para cubrir sus necesitades alimenticias y otras necesidades esenciales. No obstante, los hogares urbanos y peri-urbanos que reciben su salario en VED enfrentarán precios aumentando de forma constante y un ritmo de inflación mensual en VED por debajo de 15 por ciento, con los ingresos estables que cada mes valúan menos en el mercado. La pérdida continua del valor de VED frente al USD también forzará más hogares a usar el USD como moneda de intercambio para su gasto alimentario pero su capacidad adquisitiva se queda muy débil. Además, una proporción de estos hogares vulnerables a la inseguridad alimentaria no cuentan con remesas y/o no reciben o reciben muy pocos bonos y cajas de CLAP. Esto se traduce en la presencia de bolsones de la población dispersados en todo el país en Crisis (Fase 3, CIF), que experimentarán brechas en el consumo o recurrirán a otras estrategias no sostenibles. Para cubrir estas brechas, estos hogares acumulan deudas atípicas, agotan ahorros, o, incluso migran. Los resultados de una encuesta de donantes internacionales indica que hay concentraciones importantes de estos hogares alrededor de la capital y en la región de Zulia, pero la información muy limitada sugiere que la proporción de estos hogares no sea suficiente para cambiar la fase de inseguridad alimentaria a Crisis (Fase 3, CIF) a nivel del área estatal.

    El periodo junio a septiembre coincide con la época de escasez en las áreas rurales y aumentos estacionales en los precios de alimentos. A pesar de un aumento relativo en la producción agrícola nacional este año, todavía habrá un déficit para cubrir la demanda nacional que podría ser compensado por las importaciones. Sin embargo, se espera que los precios – incluyendo los de alimentos – reporten incrementos más moderados y que la inflación mensual se quede por debajo del 10 por ciento, aunque la inflación general seguirá su tendencia al alza. El incremento esperado del salario mínimo en VED mejorará los ingresos de los hogares que reciben sus ingresos en VED y mitigará parcialmente el impacto negativo de las tendencias al alza de los precios de alimentos para estos hogares. Al mismo tiempo, los salarios en USD seguirán estables por lo que los hogares que ganan en USD no verán un impacto negativo a su poder adquisitivo. Además, las remesas por arriba del promedio y los programas del sistema de protección social estables, tanto los bonos como la CLAP, apoyarán el acceso a una alimentación básica. Sin embargo, la inflación seguirá su tendencia al alza, afectando negativamente el poder adquisitivo de los venezolanos que ganan en VED. Además, la alta dependencia a la importación y el alto gasto en alimentos en la economía del hogar hacen los hogares que reciben sus salarios en VED vulnerables a incrementos en los precios de alimentos. Por lo anterior, la mayoría de los hogares urbanos y rurales continuarán en inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF). La excepción sigue siendo los hogares que reciben salarios en VED, no reciben bonos, reciben CLAP cada dos meses y no reciben remesas, especialmente en las áreas anteriormente mencionadas, que presentarán resultados de Crisis (Fase 3, CIF) hasta septiembre.

     

    Cita recomendada: FEWS NET. Venezuela Informe de monitoreo remoto, abril 2023: Millones experimentan inseguridad alimentaria debido a la macroeconomía, 2023.

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    El 2013 es un año de referencia para FEWS NET, porque la producción de petróleo, las variables macroeconómicas y la producción de alimentos no presentaron anomalías significativas, y este año precedió a la crisis económica.

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