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Deterioro de seguridad alimentaria por altos precios de alimentos e insumos agrícolas

  • Perspectiva de seguridad alimentaria
  • Guatemala
  • Febrero - Septiembre 2022
Deterioro de seguridad alimentaria por altos precios de alimentos e insumos agrícolas

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  • PANORAMA NACIONAL
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    • Los hogares pobres del Corredor Seco oriental y occidental y las áreas afectadas por las tormentas Eta e Iota inician el año sin ahorros y con deudas atípicas. Además de la disminución o pérdida de sus recientes cosechas de granos básicos, el empleo local en actividades agrícolas esporádicas estará por debajo del promedio. Estos hogares dependerán del mercado como fuente de sus alimentos cuando los precios están elevados, reduciendo su poder adquisitivo. Para cubrir su alimentación reducirán la calidad y cantidad de los alimentos en su dieta y emplearán estrategias que pondrán en riesgo sus medios de vida, clasificándose en Crisis (Fase 3, CIF).

    • Las áreas urbanas permanecerán en inseguridad alimentaria Mínima (Fase 1, CIF) durante todo el período, ya que el ajuste al semáforo de alertas COVID-19 favorecería una recuperación económica. Los hogares rurales enfrentarán resultados de Estrés (Fase 2, CIF) en el primer periodo. Los ingresos por debajo de lo normal, deudas y altos costos de alimentos, transporte e insumos agrícolas los llevará a ajustar la calidad y cantidad de su alimentación. Al avanzar el periodo de escasez, tendrán menos capacidad de acceso a alimentos. Para cubrir la brecha, intensificarán el uso de estrategias negativas, y se clasificarán en Crisis (Fase 3, CIF) a partir de junio.

    • Las siembras de Primera y el único ciclo del Altiplano se beneficiarán de la humedad residual de los últimos frentes fríos, un primer periodo de lluvias favorable y una canícula promedio. Sin embargo, los altos costos de los insumos agrícolas provocarán una reducción en su uso y en las áreas de siembra, afectando negativamente los rendimientos y actividades agrícolas. El precio de los combustibles se mantendrá por arriba del promedio e impactará el costo de los alimentos.


    PANORAMA NACIONAL

    Situación actual

    Entre octubre y noviembre se obtuvieron las cosechas de granos básicos del ciclo de Postrera en rangos promedio, excepto en áreas bajas y medias de la zona de oriente donde los continuos días de sequedad causaron daños y pérdidas considerables, especialmente entre los agricultores de subsistencia.  El único ciclo de cultivo de granos básicos del Altiplano Occidental concluyó a finales del año 2021 con la salida de las cosechas en rangos promedio. El inicio del año ha sido marcado por la continuación de una temporada de frentes fríos levemente por arriba del promedio. Los frentes fríos han provocado temperaturas por debajo del promedio y hasta el punto de congelación en partes del Altiplano Occidental que afectaron negativamente las siembras de hortalizas. Adicionalmente, han generado fuertes vientos y exceso de lluvia en el norte del país, causando inundaciones en áreas focalizadas de Alta Verapaz e Izabal y afectando viviendas y cultivos de agricultores de subsistencia. En el norte del país, las siembras del ciclo de Postrera Tardía (Apante) se desarrollan favorablemente y se espera que los volúmenes usuales de producción comiencen a fluir a los mercados a finales de febrero o inicios de marzo. 

    Actualmente, los mercados a nivel nacional se encuentran abastecidos con maíz y frijol procedente de las cosechas de Postrera, producto almacenado y las importaciones formales e informales desde México. Sin embargo, siguiendo la tendencia internacional, los precios del maíz se mantienen en enero significativamente por arriba del año pasado y del promedio de los últimos cinco años. En enero, el precio al mayorista del quintal de maíz blanco en el mercado de La Terminal, en la ciudad capital, fue 37 por ciento mayor que en enero 2021 y 41 por ciento por encima que el promedio de los últimos cinco años. Asimismo, en enero, el precio del quintal de frijol negro se reportó 14 por ciento más alto que el año pasado y 29 por ciento por arriba del promedio de los últimos cinco años. Factores como mayor demanda del grano local debido al alto precio internacional del maíz, así como el alto costo de los insumos agrícolas y del transporte de carga por el alza del combustible, y algunas pérdidas focalizadas de la cosecha de frijol de Postrera, son la causa de esta alza.

    También relacionado a las tendencias internacionales y dada la dependencia de la importación del petróleo, los precios de los combustibles han ido incrementando. En enero del 2022, los precios del diesel y de la gasolina regular estuvieron 33 y 30 por ciento por arriba del promedio de los últimos cinco años, respectivamente. El precio del gas propano – que es la segunda fuente de energía más usada por los hogares para la cocción de alimentos – ha estado subsidiado desde diciembre del 2021. Sin embargo, en enero 2022, mostró un aumento de 14 por ciento en comparación con enero del 2020 y de 11 por ciento en comparación con el promedio de los últimos cinco años. De igual forma, el precio de los fertilizantes ha tenido una sostenida tendencia al alza desde inicios del año (Figura 1). El precio nacional sigue el comportamiento del precio internacional, pues Guatemala importa la mayoría de estos insumos. En diciembre del 2021, el precio internacional de la Urea fue 293 por ciento más alto que en 2019 y 255 por ciento por encima del promedio de los últimos cinco años.

    El aumento general de los precios lo refleja el índice de precios al consumidor (IPC) donde las divisiones de gasto de alimentos y bebidas no alcohólicas y la de transporte mostraron una mayor inflación durante 2020 y 2021. El rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas registra un aumento del 8.7 por ciento en el periodo 2019-2020 y 3.1 por ciento en el periodo 2020-2021, mientras que la división de transporte se incrementó un 9.9 por ciento en el periodo 2019-2020 y 7.4 por ciento en el periodo 2020-2021. El transporte público fue uno de los gastos que aumentó sustancialmente de forma general, afectando a todos los hogares. Todo tipo de transporte, urbano y extraurbano, aumentó su precio desde 50 a 100 por ciento durante la pandemia por razones de aforo y ya nunca volvió a su precio original. En enero 2022, las principales inflaciones positivas del IPC son los combustibles, el aceite y el maíz, que muestran desde hace un tiempo una tendencia alza. Desde el año pasado, en algunas zonas del país la leña muestra aumentos de hasta 29.6 por ciento, por ejemplo, en la Región III (Izabal, Zacapa, Chiquimula y el Progreso).

    En enero, Guatemala inició una nueva ola de contagios de COVID-19, con la variante Ómicron predominando, pero pese al aumento de casos, las restricciones de aforos y distanciamientos y el lento avance en la vacunación, la economía del país continua su camino a la recuperación. El 11 de febrero de 2022 se publicaron ajustes al sistema de alerta COVID-19 por el cual se actualizan los criterios, reduciéndose las restricciones en cada nivel de alerta. Según datos publicados en enero del 2022 por el Banco de Guatemala (BANGUAT), el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) continuó en crecimiento en diciembre 2021. Para el III trimestre del 2021, el Producto Interno Bruto presenta una variación interanual del 8.6 por ciento. Las actividades de alojamiento y de servicio de comidas siguen mostrando recuperación desde su caída en el 2020. No obstante, al comparar lo generado por esta actividad en moneda local (GTQ), durante los tres primeros trimestres del 2020 y del 2021 contra el total de los tres primeros trimestres de 2019, se observa una reducción del 25 por ciento y del 15 por ciento, respectivamente, lo que demuestra lo lento que avanza la recuperación de este importante sector.

    Las actividades ligadas al turismo interno local continúan mostrando recuperación en diciembre, particularmente gracias a las fiestas y vacaciones de fin de año. Sin embargo, de acuerdo con el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) al cierre del 2021 la llegada de visitantes extranjeros al país y la ocupación hotelera continúan por debajo del 2019 con una reducción de cerca del 75 por ciento y del 50 por ciento, respectivamente.

    Mientras las actividades económicas se recuperan y los precios continúan aumentando, los ingresos mensuales promedio se han reducido. Según la última Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos (ENEI 2021), el ingreso promedio mensual para 2021 disminuyó 9.1 por ciento al compararlo con la encuesta más reciente en 2019, pasando de 2,429 GTQ (316 USD) a 2,207 GTQ (287 USD). Según categoría ocupacional, son las personas empleadas en casa particular las que tienen el menor ingreso promedio mensual, con 993 GTQ (129 USD), le siguen los jornaleros con 1,158 GTQ (151 USD), los trabajadores agrícolas por cuenta propia con 1,579 GTQ (205 USD), y los trabajadores por cuenta propia no agrícolas con 1,622 GTQ (211 USD).

    En el área rural, la temporada de alta demanda de mano de obra agrícola temporal se desarrolló con normalidad, pero enfrentando altos precios de transporte tanto a nivel nacional como en México y Honduras a donde los hogares suelen migrar. El café y el cardamomo son dos de los productos de exportación más importantes del país, y a nivel rural, su cosecha es de las principales fuentes de empleo para los trabajadores temporales. Durante el 2021, las exportaciones de café generaron un 42.2 por ciento más divisas en comparación al 2020, como resultado de los mejores precios internacionales de venta. Por el contrario, las exportaciones de cardamomo tuvieron una reducción del 54.1 por ciento debido a un menor precio de venta y una disminución del 12 por ciento del volumen exportado. Mientras que los precios favorables del café han permitido la estabilidad de la demanda de mano de obra y del pago, el bajo precio de compra del cardamomo ha impactado a productores, y, por consiguiente, a los jornaleros dependientes de este trabajo estacional pues han recibido un pago por libra menor a lo recibido en 2020. El alto costo del transporte es un obstáculo para la movilización de los trabajadores agrícolas, pues el alto precio no compensa el pago de jornal diario. Para quienes migraron por temporadas ya sea dentro o fuera de Guatemala, el transporte no perjudicó su movilización ya que el precio es una pequeña parte de la ganancia final, especialmente porque los viajes son por periodos largos y a veces pagados por el mismo contratista o contratados entre la misma comunidad. Sin embargo, cuando finaliza las temporadas de migración y deben buscar empleo local es cuando el costo del transporte pesa en los gastos del hogar, siendo a veces más alto o ligeramente menor que lo ganado por día (30-40 GTQ por día – equivalente a 3.90 – 5.19 USD por día).

    El endeudamiento y el arrastre de deudas ha sido una estrategia de afrontamiento de los hogares urbanos y rurales durante la pandemia, que ha ido en aumento debido al golpe a los ingresos y empleos que no se han recuperado totalmente a la fecha. Datos de la Superintendencia de Bancos de Guatemala (SIB) muestran el incremento del número de créditos al consumo desde noviembre de 2020 (Figura 2). Este tipo de créditos son los que solicitan comúnmente los hogares para llenar alguna necesidad en el hogar. Aunque este tipo de créditos solo se refiere a las personas que forman parte del sistema bancario, todavía puede reflejar la situación en general de los hogares a nivel nacional. En enero del 2022, la cantidad de créditos al consumo aumentaron 13 por ciento comparado al 2021 y el 22 por ciento comparado con 2019. El monto solicitado es más alto y tiende al alza en los dos últimos años, siendo los créditos de menor cantidad (primera categoría de hasta 50,000 GTQ – equivalente a 6,494 USD) y los fiduciarios los que presentan mayor incremento.

    En 2021, se estableció un récord histórico de remesas en cinco meses del año, y en el acumulado anual que es 35 por ciento por encima del año anterior y 64.5 por ciento por arriba del promedio de los últimos cinco años. Para enero, las remesas incrementaron 30 por ciento con referencia a enero 2020 y de 62 por ciento con referencia al promedio de los últimos cinco años. Aunque los hogares pobres generalmente no son hogares receptores, las remesas han ayudado a sostener el consumo de los hogares de los estratos medio y alto de los territorios, que al requerir productos y servicios contribuyen a dinamizar la economía local. Según datos del Central American Business Intelligence (CABI) para el periodo 2021, el motivo del envío de remesas es gasto familiar (54.9 por ciento), ahorro (17.4 por ciento), construcción (12.8 por ciento), apoyo económico y familiar (8.3 por ciento), préstamo (4.0 por ciento), y salud (1.7 por ciento), entre otros.

    Mientras que las remesas siguen en aumento, las detenciones y deportaciones de migrantes guatemaltecos desde Estados Unidos y México continuaron durante todo el año. Según datos de la Organización Internacional de Migración (OIM), el 2021 cerró con 63,808 personas retornadas, es decir un 39.9 por ciento más que el 2020, aunque 41 por ciento por debajo de los retornos de 2019. Durante el 2021, la mayoría de los retornos tuvieron lugar desde México, es decir al iniciar el viaje hacia los Estados Unidos. Entre 2017 y 2021, un total de 380,104 personas han sido retornadas a Guatemala y, en 2020 y 2021, Huehuetenango es el departamento con más municipios receptores. El retorno de cada persona deportada impacta los medios de vida de su hogar pues para pagar el viaje han incurrido a préstamos, hipotecando sus terrenos, casas o negocios que debían pagar con la remesa que recibirían.

    A la sexta semana del año (del 6 al 12 de febrero) el Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud reporta ya un acumulado de 3,230 casos de desnutrición aguda registrados y una tasa de 17.2 por 10,000 habitantes. El departamento con mayor número de casos es Escuintla con 367, seguido por Alta Verapaz con 352 casos, y tasas de 46.6 y 20.8 respectivamente. En ambos casos, mostrando menos casos y menor tasas que el año pasado. Las áreas de salud con tasa mayor al promedio nacional y que presentan actualmente una tasa mayor a la del mismo periodo del año anterior son Chiquimula, Suchitepéquez, Sacatepéquez, Guatemala Nor-Oriente, Guatemala Sur, El Progreso, Quetzaltenango y Santa Rosa.

    Para febrero de este año, Save the Children, Catholic Relief Services (CRS), Plan Internacional, Acción contra el Hambre (ACH), Food for the Hungry (FH), PMA, International Federation of Red Cross and Red Crescent Societies (IRFC) y Global Communities tienen planificadas transferencias para 30,639 familias en 55 municipios en total de los departamentos de Quiché, Alta Verapaz, Huehuetenango, Totonicapán, Suchitepéquez, Quetzaltenango y Chiquimula. La fuente de estos recursos es Bureau for Humanitarian Assistance de USAID y fondos propios de las organizaciones. Las coberturas de hogares por municipio son diversas, pero solamente cuatro municipios de Huehuetenango sobrepasan la cobertura de 25 por ciento de hogares y que por los montos de las transferencias podrían adquirir un 50 por ciento o más de sus necesidades calóricas. Adicionalmente, el gobierno mantiene el Programa de Alimentación Escolar. Para este año, aumenta la dotación diaria por niño de 4 GTQ a 6 GTQ diarios para cubrir los alimentos de niños que asisten a los establecimientos de educación pública de nivel preprimario y primario. La forma de hacer llegar a cada niño esta asistencia dependerá de la fecha de inicio de clases presenciales o bien si los alimentos serán entregados a los padres de forma periódica en caso no se puedan reanudar el ciclo de forma presencial.

    Dado el reciente conflicto en Ucrania y las sanciones impuestas a Rusia, existe la posibilidad de que se interrumpan las exportaciones mundiales de cereales y fertilizantes. La probable magnitud de estas interrupciones está siendo analizada a medida que se desarrollan los eventos en Ucrania. Los posibles impactos se detallan en los eventos que pueden cambiar el escenario.

    Resultados actuales de la seguridad alimentaria

    La reactivación económica ha continuado y no tuvo retrocesos causados por restricciones para evitar contagios, a pesar del aumento de casos de COVID-19 a inicios de año. Las actividades de comercio y exportaciones tuvieron un año positivo, lo que ha ayudado a recuperar empleos en áreas urbanas y rurales. Todos los sectores económicos reportan ya una recuperación casi total llegando a cifras prepandemia, excepto el sector de servicios y el turismo que aún siguen por debajo de los niveles del 2019. Tanto en el área urbana como en la rural, los hogares han experimentado la caída del salario promedio y el aumento de las deudas. La dinámica generada por la reactivación de la economía, la demanda de servicios y productos y la recuperación del empleo han permitido que las áreas urbanas del país ya puedan clasificarse en inseguridad alimentaria Mínima (Fase 1, CIF).

    En el área rural, las cosechas de granos básicos y la temporada de alta demanda de mano de obra agrícola han significado una mejora en la situación de seguridad alimentaria de los hogares pobres en la mayoría de las regiones del país. Sin embargo, los altos costos del transporte y alimentos y el pago de deudas no les ha permitido hacer ahorros, llenar sus reservas de alimentos o evitar el uso de estrategias de afrontamiento negativas. Estos hogares continúan ajustando la calidad y cantidad de alimentos en su dieta y recurriendo a estrategias tales como depender de la ayuda de familiares o amigos, pedir préstamos, comprar alimentos al crédito o recortar los gastos en salud, por lo cual los hogares se clasifican en Estrés (Fase 2, CIF). 

    Si bien la demanda de trabajadores temporales agrícolas para el corte de café y cardamomo fue estable tanto a nivel nacional como en Honduras y México, los ingresos fueron menores al promedio. Esta disminuición fue causada por los altos costos del transporte que limitó la movilización diaria para aquellos que trabajan a nivel local, y en el caso de quienes dependen del cardamomo debido a los bajos precios internacionales que causaron una reducción en el pago por corte. Desde el año pasado, y por otro año consecutivo, los hogares pobres localizados en el Corredor Seco de oriente han debido recurrir a la compra de granos básicos a precios por arriba del promedio antes de lo usual. Estos hogares perdieron sus cosechas durante ambos ciclos de Primera y Postrera, por lo que inician el año sin reservas, sin ahorros, y con deudas. Por tal razon, están obligados a depender del mercado para asegurar su alimentación básica a precios cada vez más altos, y con capacidad limitada de compra debido al rápido uso de los ingresos recién percibidos. La misma situación experimentan los hogares localizados en las zonas bajas del occidente que forman parte del Corredor Seco y las áreas afecadas por las tormentas Eta e Iota en Alta Verapaz e Izabal. En estas últimas áreas, los hogares aún no se recuperan del impacto causado por las tormentas a sus medios de vida. Además, de no haber obtenido las cosechas de granos básicos en los rangos promedio pues los suelos siguen dañados, los hogares pobres han visto disminuidos sus ingresos por el bajo pago del jornal por corte de cardamomo, que junto al café son los dos productos principales generadores de empleo temporal agrícola en la zona. Estos hogares continuarán haciendo ajustes más severos a la cantidad de comida para cada miembro del hogar y utilizando estrategias de afrontamiento de medios de vida como la migración atípica, la venta de aves reproductoras y activos productivos y/o el consumo de semillas, por lo que se clasifican en Crisis (Fase 3, CIF).

    Supuestos nacionales

    La perspectiva entre febrero a septiembre de 2022 se basa en los siguientes supuestos a nivel nacional:

    • El fenómeno de la Niña continuará durante el primer periodo que cubre esta perspectiva, hasta mayo 2022, que coincide con el ciclo productivo de Primera, y que resultaría en lluvias promedio en general y arriba del promedio en la cuenca del Pacífico.
    • La temporada de frentes fríos terminará en marzo, y hasta esa fecha traería temperaturas por debajo del promedio que afectarían principalmente las zonas altas de occidente y lluvias por arriba del promedio en el norte y caribe.
    • La canícula se presentaría en los tiempos usuales, entre julio y agosto, y en intensidad promedio.
    • Se espera que las siembras de granos básicos de Primera y del único ciclo del Altiplano se realicen en tiempo, pero con una reducción en las extensiones usuales debido a los altos costos de insumos agrícolas.
    • Se esperan volúmenes levemente por debajo del promedio de la cosecha de granos básicos de Primera debido a la reducción de extensiones de siembra o bajos rendimientos por la falta de uso de insumos agrícolas.
    • El segundo periodo de lluvias (agosto – octubre) se comportaría normal, y con ello se realizarían las siembras de Postrera en tiempos normales, pero en extensiones menores a las usuales debido a los altos costos de insumos agrícolas.
    • Se espera que los mercados a nivel nacional tanto mayoristas como minoristas (municipales) se mantengan abastecidos y funcionando con normalidad.
    • Los precios de maíz blanco y del frijol se mantendrían alrededor de 30 por ciento y 25 por ciento por arriba del promedio de los últimos cinco años, respectivamente.
    • Se espera que el precio de los insumos agrícolas, del combustible, del transporte, del gas propano y la leña continúen por arriba del promedio de los últimos cinco años.
    • Las restricciones de COVID-19 se mantendrían regidas por el semáforo de alertas durante todo el periodo que cubra esta perspectiva. Sin embargo, los rangos de alerta establecidos por el nuevo sistema permitirían aumentar la capacidad de aforos disminuyendo el distanciamiento, lo que permitiría la reactivación más pronta de sectores ligados a servicios personales, de comidas, de deporte y entretenimiento.      
    • En áreas rurales, la baja vacunación y los altos índices de contagio podrían seguir afectando la reactivación de sectores de la economía formal e informal de servicios y comercio, así como la actividad turística extranjera.
    • El turismo local aumentaría en los próximos meses y se espera que las visitas de extranjeros al país se incrementen, aunque no lleguen a los niveles prepandemia dado la baja vacunación local pero también al cambio de los patrones de gastos, ahorros y restricciones a nivel internacional.
    • Los ingresos generados a partir de trabajo no agrícola y ocupaciones informales experimentarían una leve mejora en comparación al año pasado, pero permanecerían por debajo de lo normal, ya sea en forma de menos días de trabajo, trabajo parcial, o menor pago por día trabajado.
    • A partir de marzo, la demanda de mano de obra diaria para actividades esporádicas estacionales de limpias, siembras, mantenimiento y cosecha, particularmente de granos básicos, podría estar debajo del promedio, debido a que los productores podrían optar a reducir el área de siembra y tendrían menor capacidad de contratación a causa de los altos costos de los fertilizantes.
    • Se espera que el envío de remesas continue la tendencia al alza en rangos por arriba del promedio.
    • Durante todo el periodo que cubra esta perspectiva, el alto costo del transporte continuarían afectando significativamente el traslado a empleos formales, informales, trabajos temporales agrícolas y de migración y el costo del transporte de alimentos desde las áreas de producción hasta los mercados.
    • Las deudas de hogares pobres seguirían por arriba de lo normal pues han continuado endeudándose debido al rápido uso de los ingresos recién percibidos para el pago de deudas anteriores y los altos costos de alimentos y transporte. Los hogares en el Corredor Seco y el Altiplano serían los más afectados.

    Resultados de seguridad alimentaria más probables

    Pesa a una temporada de frentes fríos levemente por arriba de lo usual, se espera que para marzo las cosechas del ciclo de Postrera Tardía comiencen a fluir a los mercados. La perspectiva de un primer periodo de lluvias en rangos promedio y una canícula normal en tiempo e intensidad, permitiría que las siembras de Primera y del Altiplano se realicen en los tiempos usuales (Figura 3). Sin embargo, el alza de los precios de los insumos agrícolas hasta 200 por ciento por arriba del promedio de los últimos cinco años, podría significar una reducción del área de siembra pues los productores, especialmente los pequeños y los medianos, no lograrían asumir ese costo de producción. Esto resultaría también en menores ingresos debido a una contratación de mano de obra local por debajo del promedio para los trabajos esporádicos de siembra y mantenimiento que usualmente son fuentes de empleo para los hogares pobres desde marzo o abril.

    Los mercados se mantendrán abastecidos, pero los precios se mantendrían por arriba del promedio de los últimos cinco años. En general, los precios de los diversos alimentos permanecerían altos, a causa de diversos factores tales como el aumento de los precios internacionales de las materias primas, de los insumos agrícolas, de los costos de transporte de carga y de los precios de los combustibles. De igual forma, el precio del transporte público o privado por arriba del promedio continuaría afectando el traslado de personas a mercados, hacia sus lugares de trabajo o para la búsqueda de empleo.

    Los ingresos generados a partir del trabajo no agrícola y ocupaciones informales experimentarían una leve mejora en comparación al año pasado, pero continuarían por debajo de lo normal, por menor disponibilidad de fuentes de empleo pleno o menor pago. Durante todo el periodo que abarca esta perspectiva, se espera que las áreas urbanas continúen en inseguridad alimentaria Mínima (Fase 1, CIF) beneficiadas de la reactivación de los diversos sectores económicos. 

    Hasta mayo 2022, los hogares rurales consumirán sus últimas cosechas de granos básicos y harán uso de los ingresos recién percibidos para pagar deudas y comprar alimentos. Sin embargo, debido a los ingresos por debajo de lo normal y al acarreo de deudas, los hogares iniciarán a hacer ajustes a la calidad y cantidad de alimentos de consumo diario, sacrificando cada vez más la diversidad de la dieta para asegurar el consumo de granos básicos, azúcar y aceites, principalmente. Así también, los hogares continuarán aplicando estrategias de afrontamiento tales como pedir ayuda a sus familiares, endeudarse para adquirir alimentos, reducir los gastos de salud y de educación, intensificar la recolección de leña y alimentos silvestres para la venta, por lo que se clasificarán en Estrés (Fase 2, CIF).

    A partir de junio, los hogares experimentarán el pico de la temporada de escasez, cuando incrementa la dependencia en el mercado y la compra de alimentos al crédito. Este año no sólo los precios de los alimentos están por arriba del promedio, sino que los ingresos provenientes de los empleos estarán por debajo de lo usual, debido mayormente a la reducción de áreas de siembra causado por los altos costos de los insumos agrícolas. Los hogares ya no lograrán diversificar la dieta pues las compras se limitan a garantizar los alimentos base de su dieta – como maíz y frijol – y además deberán reducir las porciones y limitar el consumo de miembros de la familia. Adicionalmente, además de seguir endeudándose, emplearán a estrategias de afrontamiento de medios de vida de crisis tales como la migración atípica, la venta de animales reproductores y activos productivos para garantizar una alimentación mínima, por lo que experimentarán resultados de Crisis (Fase 3, CIF).

    Los hogares pobres localizados en el Corredor Seco oriental y occidental, y las áreas del norte del país afectadas por las tormentas Eta e Iota, enfrentarán los mismos problemas que sufren los otros hogares rurales arriba descritos. Además, experimentaron diversos shocks durante 2021 tales como la disminución o pérdida de cosechas y la pérdida de sus medios de vida por ingresos muy bajos. Para ellos, la época de escasez iniciará antes de lo usual, y continuarán endeudándose para comprar alimentos y disminuir el consumo de alimentos diarios, limitándose a garantizar una alimentación básica y a reducir el tamaño de las porciones. Asimismo, seguirán empleando estrategias de afrontamiento de crisis que les ha impedido recuperar los medios de vida perdidos durante los últimos años. Estos hogares se clasificarán en Crisis (Fase 3, CIF) durante todo el periodo que cubre esta perspectiva, así como los hogares pobres dependientes del turismo local, particularmente alrededor del lago de Atitlán, dada la lenta recuperación de las fuentes de ingresos ligadas a esta actividad.

    Eventos que pueden cambiar la perspectiva

    Posibles eventos en los siguientes ocho meses que pueden cambiar el escenario más probable.

    ÁreaEventoImpacto en los resultados de seguridad alimentaria
    NacionalPrimer periodo de lluvias (entre mayo y julio) por arriba o por debajo del promedio Lluvia por arriba del promedio podría ocasionar un retraso en la siembra por exceso de humedad. Lluvias por arriba o por debajo del promedio podría afectar cultivos en etapas tempranas de desarrollo y ocasionar rendimientos por debajo del promedio, causando que hogares obtengan menores cosechas que lo usual y que los clasifique en Estrés (Fase 2, CIF) o en Crisis (Fase 3, CIF).
    NacionalCanícula más intensa y prolongada que lo normalAfectaría el desarrollo de cultivos y resultaría en rendimientos por debajo del promedio, causando que los hogares obtengan menores cosechas que lo usual. Estos hogares se clasificarían en Estrés (Fase 2, CIF) o en Crisis (Fase 3, CIF).
    NacionalAumentos de precios de alimentos por arriba de lo esperado, particularmente granos básicosReduciría la capacidad de los hogares para comprar alimento básico, y deterioraría la seguridad alimentaria de los hogares provocando que más personas se clasifiquen en Estrés (Fase 2, CIF) o en Crisis (Fase 3, CIF). 
    NacionalIngreso de menores volúmenes de maíz mexicano Podría ocasionar aumento en los precios del grano, y que los hogares pobres no logren comprar lo necesario para asegurar su alimentación básica, lo que deterioraría los resultados de seguridad alimentaria y más personas serían clasificadas en Estrés (Fase 2, CIF) o en Crisis (Fase 3, CIF).
    NacionalEl aumento de los precios de alimentos – particularmente maíz, trigo, y aceites – del petróleo y de los fertilizantes por arriba de lo esperado como consecuencia del conflicto entre Ucrania y RusiaAltos precios de petróleo y los alimentos reduciría la capacidad de los hogares para comprar alimento básico, mientras que un alza en los precios de fertilizantes reduciría cosechas y disponibilidad debido a la inaccesibilidad de fertilizantes y otros insumos agrícolas necesarios para sus cultivos. Deterioraría la seguridad alimentaria de los hogares, provocando que más personas se clasifiquen en Estrés (Fase 2, CIF) o en Crisis (Fase 3, CIF).

     

    Figures

    Figura 1

    CALENDARIO ESTACIONAL PARA UN AÑO TÍPICO

    Fuente: FEWS NET

    Figura 2

    Figura 1

    Fuente: Elaboración FEWS NET con datos del Banco Mundial

    Figura 3

    Figura 2

    Fuente: Elaboración FEWS NET con datos del Superintendencia de Bancos de Guatemala (SIB)

    Figura 4

    Figura 3

    Fuente: NOAA

    Para proyectar los resultados de seguridad alimentaria en un período de seis meses, FEWS NET desarrolla una serie de supuestos sobre eventos probables, sus efectos, y las posibles respuestas de varios actores. FEWS NET analiza estos supuestos en el contexto de las condiciones actuales y los medios de vida locales para desarrollar escenarios estimando los productos de seguridad alimentaria. Típicamente, FEWS NET reporta el escenario más probable. Para conocer más, haga clic aqui.

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