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Las mejoras en la seguridad alimentaria y en la economía obstaculizadas por los elevados precios del combustible, los servicios públicos y el transporte

  • Informe de monitoreo remoto
  • El Salvador, Honduras, y Nicaragua
  • Octubre 2021
Las mejoras en la seguridad alimentaria y en la economía obstaculizadas por los elevados precios del combustible, los servicios públicos y el transporte

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  • PERSPECTIVA REGIONAL PROYECTADA HASTA MAYO DE 2022
  • Mensajes Clave
    • Las mejoras estacionales en la disponibilidad y el acceso a los alimentos en toda la región están mejorando los resultados hasta llegar a una situación de Estrés (Fase 2, CIF) para la mayoría de los hogares pobres. Sin embargo, los resultados de Crisis (Fase 3, CIF) prevalecerán en el Corredor Seco y en el oriente de Honduras, debido a las pérdidas registradas en la cosecha de Primera de los pequeños agricultores y a la reducción de los ingresos relacionados con el café.

    • Los hogares rurales pobres gastan una mayor parte de sus ingresos para las necesidades no alimentarias debido a precios elevados del combustible, los servicios públicos y el transporte; a las deudas acumuladas de la atípicamente larga temporada de escasez; y a la recuperación de los medios de vida en la agricultura, el turismo y los sectores informales tras el deterioro provocado por la COVID-19 y las tormentas. Además, es probable que el aumento de los costos del combustible y del transporte influya en el incremento de precios de los alimentos y provoque una reducción del poder adquisitivo de los hogares.

    • Es probable que la actividad económica en El Salvador y Honduras se recupere lentamente conforme las oportunidades de empleo formal e informal, sobre todo en el sector del turismo, empiecen a reactivarse y las remesas sigan cubriendo las brechas en los ingresos de los hogares medios y acomodados. Mientras tanto, en Nicaragua, la incertidumbre política y la inseguridad desincentivan las inversiones actuales y futuras, desacelerando el ritmo de la recuperación.

    • Los pronósticos climáticos anticipan lluvias acumuladas promedio en la mayor parte de la región. En consecuencia, se espera que las cosechas nacionales de Postrera y de Postrera Tardía/Apante de principios de 2022 se sitúen cercanas al promedio. Sin embargo, es probable que las precipitaciones por debajo del promedio en el noreste de Honduras provoquen pérdidas en los cultivos y una cosecha de Postrera inferior al promedio para los pequeños agricultores.

    ZONAANOMALÍAS ACTUALESANOMALÍAS PREVISTAS
    HondurasEn el noreste de Honduras y, en menor medida, en el Corredor Seco, se han observado lluvias por debajo del promedio durante varias semanas. Esto, junto con los altos precios de los fertilizantes, ha afectado negativamente los rendimientos de la cosecha de Primera de los pequeños agricultores. Se prevé que el retraso de esta cosecha cause atraso en la siembra de la temporada de Postrera, ya que algunos agricultores utilizan la misma parcela para ambos ciclos.Se prevé que las precipitaciones acumuladas en el noreste sean inferiores al promedio, lo que probablemente provoque pérdidas focalizadas durante la temporada de Postrera, especialmente para los pequeños agricultores debido a su limitada capacidad para mitigar las pérdidas.
      Se prevé que la cosecha de café, que inicia en octubre y termina en enero/febrero, sea ligeramente inferior al promedio, según las previsiones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), debido a los daños sufridos por la cosecha el año pasado, a la irregularidad de las lluvias a principios de 2020 y al aumento de la prevalencia de la roya del café y otras plagas. No obstante, se espera que la cosecha sea superior a la de 2019/2020, lo que mejorará las oportunidades de ingresos de los hogares pobres y muy pobres.
    RegionalLa distribución errática de las lluvias y las precipitaciones focalizadas por debajo del promedio en algunas partes de Nicaragua y Honduras provocaron una producción de Primera por debajo del promedio para los pequeños agricultores y retrasaron las cosechas entre 10 y 15 días. Aunque las cosechas nacionales y el suministro del mercado se mantienen cerca del promedio, los hogares afectados están experimentando una ligera extensión de la temporada de escasez.Se espera que las remesas se mantengan por arriba del promedio, aunque se prevé que su tasa de crecimiento disminuya con respecto a la de principios del año.
     La inflación anual ha aumentado en los tres países, con incrementos reportados entre el 4.6 y el 5.9 por ciento en septiembre de 2021, en comparación con el año anterior. Esto se debe al aumento de los precios del gas, el combustible y la electricidad en El Salvador y del transporte en Honduras y Nicaragua.Es probable que los precios de los alimentos (incluidas las tortillas, las verduras y las proteínas animales, como los huevos y el pollo), y la inflación en general, sigan aumentando en los tres países, ya que se prevé que los principales impulsores de este aumento (los precios de los combustibles y los costos del transporte) sigan por arriba del promedio hasta, al menos, mayo de 2022.
     A pesar de la salida de la cosecha de Primera y un suministro promedio al mercado, todos los precios, al por menor y al por mayor, del maíz blanco monitoreados en la región registraron aumentos en comparación con el mes pasado, el año pasado y el promedio de cinco años. Estos aumentos atípicos se deben principalmente a los altos costos del transporte, el gas, la electricidad y los insumos agrícolas. Por ejemplo, en Honduras, el costo de los fertilizantes aumentó un 15.8 por ciento con respecto al año pasado y se sitúa en un 29.3 por ciento por arriba del promedio de los cinco años. También influyeron factores locales, como el ya mencionado retraso de la cosecha de Primera en Honduras y Nicaragua y el aumento de la demanda en El Salvador, al disminuir la asistencia alimentaria del gobierno.Se prevé que los niveles de desempleo y subempleo sigan elevados, sobre todo en Honduras y Nicaragua, debido a los efectos de COVID-19, los huracanes Eta e Iota y la incertidumbre política en Nicaragua. El empleo formal se recuperará lentamente en las zonas urbanas, mientras que la temporada de alta demanda de mano de obra (café, caña de azúcar y otros cultivos comerciales) y la reduccion de las restricciones transfronterizas aumentarán el empleo informal en las zonas rurales. Sin embargo, los elevados precios del transporte afectarán negativamente los ingresos durante la cosecha. El turismo y los sectores afines experimentarán una recuperación gradual en los tres países, aunque la recuperación del sector informal irá con cierto retraso con respecto a la del sector formal.
     Los precios al por mayor del frijol rojo en los mercados monitoreados de San Salvador, El Salvador, han registrado una tendencia a la baja desde abril, mientras que, en Tegucigalpa, Honduras, ha habido aumentos desde agosto. Los aumentos son principalmente impulsados por el aumento de los costos y por la preocupación por las pérdidas previstas como resultado de las lluvias por debajo del promedio durante el ciclo de Primera.Se prevé que los precios del maíz blanco en El Salvador estén ligeramente por arriba del promedio, mientras que en Nicaragua se prevé que estén hasta un 22 por ciento por arriba del promedio, debido a los altos costos del transporte y a una superficie de cultivo y producción inferiores al promedio.
      Se prevé que las cosechas de Postrera, ligeramente reducidas debido a las pérdidas focalizadas, se compensen con las importaciones, lo que dará lugar a un suministro de frijol rojo cercano al promedio en los tres países.
      Es probable que el aumento de los precios de los insumos agrícolas reduzca las superficies de cultivo en Nicaragua y Honduras. Se prevé que los precios del frijol rojo se sitúen cerca del promedio hasta noviembre, tras lo cual se prevén aumentos superiores al 20 por ciento debido al alza de precios de los combustibles y a la inflación. En El Salvador se prevé que los precios estén más de un 10 por ciento por debajo del promedio, debido a la fuerte caída registrada desde el abril pasado.

     


    PERSPECTIVA REGIONAL PROYECTADA HASTA MAYO DE 2022

    En octubre, las cosechas de Primera fluyen a los mercados, incluso en las zonas del Corredor Seco, del centro y del noreste de Honduras y del noroeste de Nicaragua, donde se produjo un retraso de 10-15 días. Se espera que la producción de maíz a nivel nacional esté por arriba del promedio en El Salvador y Honduras, y entre promedio y ligeramente por debajo del promedio en Nicaragua. Estos flujos aumentarán el suministro del mercado, impulsando una caída estacional de precios. A nivel familiar, los hogares urbanos pobres y muy pobres y los hogares rurales no productores se beneficiarán de esta tendencia estacional de precios, mejorando su acceso a los alimentos, ya que satisfacen sus necesidades alimentarias mediante la compra en el mercado. Esta cosecha también les permite a los hogares rurales productores reponer sus reservas de alimentos para los próximos 3 o 4 meses. Sin embargo, según una evaluación de los cultivos realizada por la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO) de Honduras y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), los rendimientos de los pequeños agricultores de los departamentos de Choluteca, Valle, El Paraíso y Francisco Morazán de Honduras, así como del Corredor Seco de Nicaragua, estuvieron por debajo del promedio luego de la errática distribución de las lluvias y la precipitación inferior al promedio durante toda la temporada (Figura 1). Quienes sufrieron pérdidas tendrán reservas reducidas (un promedio del 40 por ciento o 1.5 meses menos de reservas), lo que los obligará a recurrir a los mercados para satisfacer sus necesidades alimentarias antes de lo habitual. Además, aunque se espera que los precios se reduzcan estacionalmente, es probable que se mantengan por arriba del promedio de los cinco años en toda la región, dados los elevados precios del combustible y del transporte, lo que limitará el poder adquisitivo de algunos hogares.

    Este mes también marca el inicio de la temporada de alta demanda de mano de obra no calificada para la cosecha de cultivos comerciales, como el café, el maní, la caña de azúcar y las hortalizas, entre otros. Se espera que esta temporada dure hasta febrero. Durante este tiempo, los hogares más pobres, que dependen en gran medida de las oportunidades de trabajo para obtener ingresos, suelen aumentar sus ingresos lo suficiente para cubrir sus necesidades básicas inmediatas y para ahorrar algo para la compra de alimentos en la temporada de escasez. Se espera que este año, la cosecha de caña de azúcar sea promedio o ligeramente superior al promedio, mientras que se prevé que la cosecha de café sea ligeramente superior al promedio en El Salvador y Nicaragua, pero inferior al promedio en Honduras debido a los daños relacionados con el clima y al aumento de la prevalencia de la roya del café y otras plagas. Por lo tanto, se espera que los ingresos procedentes de estas oportunidades sean promedio, excepto en Honduras, pero no es probable que duren tanto como de costumbre, ya que los hogares pobres gastan una mayor parte de sus ingresos para las necesidades alimentarias, tales como el transporte, el pago de las deudas de la última temporada de escasez o para la recuperación de sus medios de vida, que se han deteriorado considerablemente desde el inicio de la pandemia. Según una encuesta realizada por el PMA, en enero, el 45 por ciento de los hogares encuestados en Nicaragua declaró haber pedido dinero prestado o haber comprado a crédito. Estas deudas atípicas exigen ahora su devolución, lo que reduce la capacidad de los hogares pobres para satisfacer, de manera continua, sus necesidades alimentarias. Del mismo modo, en Honduras, una encuesta del PMA realizada en septiembre, indica que alrededor del 42 por ciento de los hogares seguían pidiendo alimentos prestados, lo que es un indicio que continúa la dependencia del endeudamiento para acceder a los alimentos.  

    Los medios de vida más afectados por los recientes eventos son los que dependen del jornal, el comercio informal y el trabajo por cuenta propia y, aunque las mejoras económicas están en marcha en la región, los ingresos de estos medios de vida son irregulares y la recuperación es difícil de medir. Los medios de vida que dependen de la agricultura y la pesca requieren más capital para influir en la recuperación, lo que afecta aún más los presupuestos familiares. 

    El turismo y otros viajes se han ido reactivando paulatinamente. De enero a agosto de 2021, los ingresos de este sector en El Salvador superaron las proyecciones anuales del gobierno, con un aumento del 26 por ciento con la llegada de turistas, que es el más alto para la región centroamericana. Este crecimiento ha sido impulsado principalmente por los salvadoreños que viven en el extranjero y que llegan de visita. El Índice de Actividad Económica de agosto muestra variaciones positivas con respecto a agosto de 2020 para Honduras y Nicaragua en los rubros de alojamiento y restaurantes, y para El Salvador con el avance de la vacunación y el reinicio de algunos viajes durante el tradicional feriado (fiestas agostinas). No obstante, se mantienen por debajo de los niveles de 2019. Otros sectores económicos se han ido recuperando gradualmente, como el comercio, la construcción y la industria manufacturera (incluida la industria de maquilas y la fabricación de equipos y maquinaria), aunque estos sectores se caracterizan por una elevada proporción de empleos informales, que suelen pagar menos y ser más irregulares. 

    Las remesas han crecido de forma continua luego del impacto inicial de COVID-19, con cifras más altas en 2021 que en 2020. Es probable que la tendencia al alza continúe para el período de esta perspectiva, aunque con una tasa de crecimiento más lenta. Los hogares con ingresos medios son los típicos receptores de estas remesas, las cuales utilizan principalmente para el consumo y para cubrir brechas en las necesidades básicas alimentarias y no alimentarias, pero los hogares pobres y muy pobres podrían experimentar algunos impactos indirectos a través del aumento del gasto y del empleo.

    La temporada de Postrera, centrada sobre todo en la producción de frijol, abarca de octubre a noviembre/diciembre, aunque este año se prevé un retraso en las zonas con precipitaciones irregulares (Corredor Seco en Honduras y Nicaragua, y noreste de Honduras). Las previsiones climáticas apuntan a una precipitación acumulada promedio en la mayor parte de la región, excepto en el noreste de Honduras, donde se espera una precipitación inferior al promedio. Por lo tanto, se espera una cosecha promedio a nivel nacional, con pérdidas focalizadas en la producción de los pequeños agricultores debido al déficit de lluvias. Los hogares afectados probablemente experimentarán una reducción de sus reservas y también de sus ingresos procedentes de la venta de las cosechas. 

    Se espera que las precipitaciones previstas resulten en una producción promedio de frijol durante el ciclo de Apante/Postrera Tardía, apoyando el abastecimiento de los mercados regionales a partir de febrero/marzo y durante el resto del período de esta perspectiva. Las zonas de producción para esta temporada se encuentran en el norte de Honduras y la parte central de Nicaragua. Además, se espera que la temporada de lluvias de 2022 tenga un inicio promedio en la mayor parte de la región, con una precipitación ligeramente superior al promedio en la cuenca del Pacífico de El Salvador. Estas condiciones probablemente propiciarán un inicio promedio de la temporada de Primera de 2022, en abril/mayo.

    Se prevé que los precios de los productos básicos para este período se vean influenciados por los flujos de granos recién cosechados, la disminución estacional de la demanda de los hogares productores y, este año, por el aumento de la inflación registrado en los tres países, aunque el impacto es diferente para cada uno (Figura 2). Por ejemplo, la inflación en Nicaragua está muy influenciada por el aumento de los costos del transporte, con variaciones anuales de entre el 12.8 y el 15 por ciento desde abril. En El Salvador, los combustibles, el gas y los servicios públicos también son responsables de grandes aumentos, con variaciones anuales del 10 por ciento en septiembre, mientras que en el resto de la región las variaciones se sitúan en torno al 4.5 por ciento. En Honduras, los aumentos en los costos del transporte entre abril y julio han disminuido debido a los subsidios gubernamentales recientemente introducidos para el combustible, la electricidad y el gas. Honduras no reporta variaciones significativas en los precios de los alimentos en los últimos seis meses, mientras que en El Salvador el aumento de los precios de los alimentos fue evidente hasta septiembre y en Nicaragua se han observado variaciones positivas y significativas desde enero.  

    Se prevé que los precios del maíz blanco sigan una tendencia estacional, pero que se mantengan ligeramente por arriba del promedio en El Salvador y más altos en Nicaragua, y que sigan cerca del promedio en Honduras. En el caso del frijol rojo, El Salvador continuará con precios muy por debajo del promedio, de hasta -13 por ciento; en Honduras y Nicaragua es probable que persistan los precios significativamente superiores al promedio, sobre todo en Nicaragua, ya que los precios de los combustibles son los más altos de la región, junto con una situación política y económica crítica. 

    El deterioro de la seguridad alimentaria en toda la región ha contribuido a aumentar la migración externa hacia el norte del continente. Los hogares más pobres no cuentan con los recursos para pagar el viaje, pero los grupos de mayor riqueza pueden pedir préstamos suficientes para financiarlo. El informe de agosto de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indica un aumento del 30.7 por ciento en el número de migrantes retornados de Honduras (36,690 retornados), durante el período de enero a agosto de 2021, en comparación con el mismo período de 2020. Por el contrario, en el caso de El Salvador (3,237 retornados) se registra un descenso del 60.8 por ciento. La mayoría de estos retornados ni siquiera llegó a los Estados Unidos, ya que fueron devueltos desde México. No obstante, estas cifras son inferiores a las reportadas en 2018 y 2019. Los hogares de los retornados se encuentran en peores condiciones económicas que cuando comenzó la migración. No sólo el miembro migrante no se ha establecido con éxito para enviar remesas, sino que ahora hay una deuda que pagar por la migración, lo que agrava la inseguridad alimentaria de los hogares afectados.

    Hasta enero de 2022, las oportunidades de trabajo estacional agrícola, los mercados bien abastecidos y los precios relativamente bajos, junto con la recuperación económica progresiva, impulsarán resultados de Estrés (Fase 2, CIF) en las zonas rurales de El Salvador, Nicaragua y en la mayor parte de Honduras. Para los hogares urbanos pobres, se prevé que la suspensión de la mayoría de las restricciones relacionadas con COVID-19 y el crecimiento progresivo de las actividades económicas mejoren los resultados en materia de ingresos y seguridad alimentaria, impulsando, para muchos, resultados de Mínima (Fase 1, CIF). No obstante, los precios elevados y crecientes de los alimentos, de los servicios públicos y del transporte siguen dificultando el acceso a los alimentos, así como la plena recuperación económica, en particular para los hogares urbanos muy pobres, más vulnerables a los impactos de los precios, y para los hogares rurales que sufrieron pérdidas de medios de vida y activos relacionadas con COVID-19 y los huracanes, y que han contraído muchas deudas durante el último año para cubrir sus necesidades básicas alimentarias y no alimentarias. Por lo tanto, se prevé que algunos grupos de hogares urbanos, particularmente aquellos que trabajan informalmente en los sectores de servicios y comercio, enfrenten resultados de Estrés (Fase 2, CIF) o incluso de Crisis (Fase 3, CIF). Los hogares rurales del Corredor Seco de Honduras y de la parte oriental del país que sufrieron pérdidas de cosechas, agravadas por los altos precios y las deudas, probablemente enfrentarán resultados de Crisis (Fase 3, CIF).

    De febrero a mayo de 2022, se prevé que las condiciones de seguridad alimentaria se deterioren estacionalmente, sobre todo en las zonas rurales, a medida que los hogares agoten sus reservas de alimentos y dependan más de la compra en el mercado, con un poder adquisitivo limitado debido al aumento de los precios. En el caso de los hogares urbanos, la estacionalidad desempeña un papel menor, y es probable que los hogares sigan recuperándose lentamente de los eventos de los dos últimos años. No obstante, no es probable que las clasificaciones generales cambien para ninguno de los países hasta mayo de 2022, dado los efectos derivados de eventos anteriores, agravados por los altos precios de los alimentos y la inflación, sin que haya cambios significativos en los ingresos, lo que dificulta nuevas mejoras en el acceso a los alimentos.

    Eventos que podrían cambiar la perspectiva

    Tabla 1. Posibles eventos en los próximos ocho meses que podrían cambiar el escenario más probable

    areaeventoIMPACTO EN LOS RESULTADOS DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA
    RegionalHuracanes Según la recopilación del Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona y de las Predicciones Estacionales de Huracanes de la Universidad Estatal de Colorado, se prevé una temporada de huracanes superior al promedio hasta noviembre de 2021. Dependiendo de la trayectoria y la magnitud de las tormentas, los impactos directos o indirectos podrían cambiar las perspectivas de producción de cultivos y afectar negativamente a otras fuentes de ingresos y alimentos. Las pérdidas de cultivos y otros medios de vida probablemente aumentarían la población en situación de Estrés (Fase 2, CIF) y Crisis (Fase 3, CIF
    RegionalAumento adicional de los precios del combustible y del transporteLos aumentos significativos de los precios del combustible y del transporte provocarían un aumento aún mayor en los precios de los alimentos, los fertilizantes y las materias primas, lo que reduciría aún más el acceso a los alimentos de los hogares más pobres, obstaculizaría la recuperación económica en todo el país y probablemente aumentaría la población en situación de Estrés (Fase 2, CIF) y de Crisis (Fase 3, CIF).

     

    Figures

    Figura 1

    CALENDARIO ESTACIONAL PARA UN AÑO TÍPICO

    Fuente: FEWS NET

    Figura 2

    Figura 1

    Fuente: NOAA

    Figura 3

    Figura 2

    Fuente: Banco Central de El Salvador y Honduras e Instituto Nacional de Información de …

    Para el monitoreo remoto, típicamente un(a) coordinador(a) trabaja a través de la oficina regional más cercana. Con apoyo de datos de los socios, el(a) coordinador(a) utiliza el desarrollo de escenarios para llevar a cabo el análisis y producir los reportes mensuales. Es posible que los países de monitoreo remoto cuenten con menor información disponible y como consecuencia, los reportes tengan menos detalle que los países con presencia de FEWS NET. Para conocer más sobre nuestro trabajo, haga clic aqui.

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