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Mejora en la seguridad alimentaria a partir de septiembre, a pesar de la transición a La Niña

  • Informe de monitoreo remoto
  • El Salvador, Honduras, y Nicaragua
  • Junio 2024
Mejora en la seguridad alimentaria a partir de septiembre, a pesar de la transición a La Niña

Descarga el Informe

  • Mensajes Clave
  • Contexto de seguridad alimentaria
  • Anomalías actuales en las condiciones de seguridad alimentaria en junio 2024
  • Supuestos clave sobre las condiciones atípicas de seguridad alimentaria hasta enero 2024
  • Resultados proyectados de inseguridad alimentaria aguda hasta enero 2024
  • Eventos que pueden cambiar los resultados proyectados de inseguridad alimentaria aguda
  • Anexo: Calendarios estacionales
  • Mensajes Clave
    • Las areas de mayor preocupación, ubicadas en el Corredor Seco y los hogares del norte de Honduras, presentarán condiciones de Crisis (Fase 3, CIF) desde junio hasta agosto 2024, debido a las pérdidas agrícolas de 2023 y los precios de los alimentos que siguen por encima del promedio. Esta población necesitada (PIN) representa entre 500,000 y 749,999 personas, con el pico de personas necesitadas en agosto. Posteriormente, se prevé una mejora hacia condiciones de inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF) gracias a mejores resultados en las cosechas de Primera y Postrera, lo que aumentará la disponibilidad de reservas en estos hogares. Junto con un aumento estacional en los ingresos a partir de octubre, permitirá un cambio positivo. No obstante, persistirán algunos bolsones de hogares en Crisis (Fase 3, CIF), debido a las pérdidas agrícolas relacionadas con las lluvias excesivas.
    • Los hogares rurales ubicados en el Corredor Seco de El Salvador y Nicaragua formarán bolsones de población en Crisis (Fase 3, CIF). Estos hogares sufrieron pérdidas agrícolas superiores al 50 por ciento el año pasado, reduciendo significativamente sus reservas que a la fecha han sido totalmente consumidas, forzándolos a recurrir tempranamente a la compra. Estos representan una población en necesitada (PIN) de entre 100,000 y 249,999 personas en cada uno de estos países a agosto, para posteriormente disminuir gradualmente, a medida que la mejoría en los resultados agrícolas permitan cambiar a inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF) hasta enero 2025.
    • La mayoría de los hogares muy pobres en areas rurales en el resto de los países permanecerán en inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF) durante todo el período de análisis. Aunque experimentarán un deterioro estacional hasta agosto, se espera una mejora a partir de la salida de la cosecha de Primera.

    Contexto de seguridad alimentaria

    Debido a la migración hacia las ciudades en búsqueda de empleo, El Salvador, Honduras y Nicaragua reportan una mayor proporción de su población en el área urbana (mayor al 60 por ciento). Los más pobres dependen totalmente de la compra de alimentos y del trabajo informal en comercio, construcción, servicios y empleo doméstico como fuente principal de ingresos. A pesar de la alta proporción de población urbana, esta representa solo alrededor del 20 por ciento del PIN en la región, ya que los mayores índices de pobreza y vulnerabilidad se encuentran en el área rural. 

    La dieta en la región está basada en granos básicos, como el maíz blanco y el frijol rojo. Existe una producción comercial que abastece los mercados nacionales y regionales, completada con importaciones. Los grandes productores tienen acceso a mejor calidad de tierras, riego y otros recursos para lograr altos rendimientos. Sin embargo, la producción de subsistencia  alimenta a los hogares agrícolas pobres de la región, caracterizándose por ser de secano, con poca  inversión en insumos. Hay dos ciclos productivos: Primera, que inicia con la temporada lluviosa y produce mayormente maíz, y Postrera  donde se produce frijol. Además, existe el ciclo de Apante/Postrera Tardía en áreas del norte de Honduras y la franja central de Nicaragua que suministra frijol para completar el suministro regional. Durante el período sin cosechas, los hogares rurales pobres dependen de sus reservas,llamando a este período la temporada anual de escasez de alimentos. 

    Los medios de vida de los hogares rurales pobres dependen de una combinación de agricultura de subsistencia y los ingresos del trabajo agrícola informal en cultivos comerciales de exportación, como el café, la palma africana y la caña de azúcar. Las cosechas de estos productos definen patrones migratorios hacia las áreas productoras dentro de cada país y entre países, incluyendo Costa Rica, y representa el período de mayores opciones para la generación de ingresos para los hogares jornaleros. Los ingresos generados son utilizados para su alimentación en los próximos meses y la compra de insumos agrícolas para sus cultivos de granos básicos. 

    La seguridad alimentaria en la región ha sido afectada por eventos consecutivos, como la infestación de roya en el café en 2012, la pandemia de COVID-19 y sus efectos comerciales, períodos de sequedad anormal prolongada y de altas precipitaciones, así como el impacto de eventos tropicales, como los huracanes Eta e Iota, a finales de 2020. El saldo de estos sucesos incluye una brecha en el suministro regional de granos básicos, especialmente de frijol rojo, compensada por importaciones, una alteración en los patrones estacionales de los precios de los alimentos en el último año, mayores niveles de endeudamiento y un deterioro en la capacidad de respuesta de los hogares más pobres. También ha habido cambios en los medios de vida que incluyen la diversificación en las fuentes de ingreso y una mayor tasa de migración hacia las áreas urbanas y otros países, como Estados Unidos, aumentando el flujo de remesas que apoyan el pago de necesidades básicas de los hogares receptores, y una mayor demanda de empleo en construcción y comercio.

    Véase el anexo al final de este informe para consultar los calendarios estacionales de El Salvador, Honduras y Nicaragua.


    Anomalías actuales en las condiciones de seguridad alimentaria en junio 2024

    Nacionales

    • En mayo, contrariamente a la tendencia regional de una atípica estabilidad en el precio del maíz blanco, a causa de un suministro constante al mercado por las importaciones, en Nicaragua este grano aumentó seis por ciento su precio, debido a una menor producción durante el ciclo 2023/2024. Los precios disminuyeron en El Salvador y Honduras entre 19.2 y un  24.3 por ciento respecto a 2023, mientras que se mantuvieron estables en Nicaragua, situándose en un  34 por ciento por encima del promedio quinquenal.
    • El comportamiento intermensual del precio del frijol rojo es similar al del maíz, con Nicaragua reportando en mayo un aumento del seis por ciento, y El Salvador y Honduras mostrando estabilidad, debido a las importaciones y a una buena producción comercial, en el caso de Honduras. Sin embargo, los precios de este producto en toda la región se mantienen con variaciones de entre un 38 y 63 por ciento por encima del promedio quinquenal, como consecuencia de la brecha regional en la producción a causa de las pérdidas de este cultivo durante los últimos cinco años. 
    • En los tres países, se observa una tendencia a la estabilidad en los precios de los combustibles. Sin embargo, el precio del diésel persiste un 22 por ciento superior al promedio quinquenal en El Salvador y un 28 por ciento en Nicaragua, donde los precios de los combustibles se han mantenido congelados desde mediados de 2022.
    • En junio, la inflación mostró una ligera tendencia al alza en comparación con mayo de 2023, especialmente en Nicaragua, donde el aumento ha sido del 5.5 por ciento. Esto se debe a la persistencia de los altos precios de los alimentos y los combustibles, los cuales impactan significativamente en los sectores de servicios y transporte. A pesar de la moderación en las variaciones en la región, los precios en general continúan por encima de los niveles reportados antes de la pandemia. 
    • Luego de las condiciones secas y cálidas presentes durante 2023 y la mitad de este año, la temporada de lluvias dio inicio en junio con altos acumulados en áreas cercanas al golfo de Fonseca, y el sur de El Salvador. Esto ha permitido una mejora en la disponibilidad de humedad en el suelo, lo que favoreve el crecimiento adecuado de los cultivos. No obstante, hasta el 20 de junio, la mayor parte de Honduras y el área oriental de Nicaragua continuaban reportando déficits de hasta 45 por ciento en los acumulados de lluvia. 

    Corredor Seco de la región y Norte de Honduras 

    • El Corredor Seco en los tres países, y el norte de Honduras reportaron los mayores déficits de lluvia y las temperaturas más altas, a causa del fenómeno de El Niño. Por lo tanto, los hogares pobres rurales en estas regiones son los de mayor preocupación, ya que sufrieron la mayor afectación a su producción agrícola, lo que dio lugar a una reducción de más del 50 por ciento de lo normal en sus reservas alimentarias, y un adelanto en la temporada de escasez de entre un mes y mes y medio, cuando debieron recurrir a la compra de alimentos. Dado que estas áreas suelen ser propensas a choques como sequedad anormal prolongada recurrentes e inundaciones, estos hogares tienen una menor capacidad de resiliencia que los del resto de la región, por lo tanto los precios elevados de los alimentos afectan en mayor magnitud su acceso a los alimentos.

    Asistencia alimentaria humanitaria

    • No existe información de asistencia alimentaria humanitaria en los tres países, en cantidades suficientes para cubrir, al menos, el 20 por ciento de las necesidades calóricas de los hogares en inseguridad alimentaria aguda de la región. Su cobertura tampoco alcanza el 20 por ciento de la población en necesidad para cambiar la clasificación de seguridad alimentaria a nivel del área. 

    Supuestos clave sobre las condiciones atípicas de seguridad alimentaria hasta enero 2024

    Supuestos nacionales

    • Se prevé que el fenómeno de La Niña se desarrolle entre agosto y octubre, tras las condiciones neutras prevalentes durante mayo y junio. Este fenómeno  continuará durante todo el período de análisis, con pronósticos que indican acumulados de lluvia por arriba del promedio (Figura 2) durante toda la temporada lluviosa. Sin embargo, se espera que persista el patrón errático de las precipitaciones y las altas temperaturas, lo que aumentará el riesgo de plagas y enfermedades, especialmente en los cultivos de frijol. Esto podría ocasionar pérdidas focalizadas en la producción de subsistencia de granos básicos en las riberas y áreas propensas a inundaciones.
    Figura 2. Probabilidades de lluvia. Agosto-octubre 2024
    Pronóstico de acumulados de lluvia, enero a marzo 2024

    Fuente: NOAA

    • La temporada de huracanes de este año se prevé con una actividad por encima del promedio, impulsada tanto por el desarrollo del fenómeno de La Niña como por un calentamiento atípico en el Atlántico.
    • La producción comercial de granos básicos se espera que se mantenga dentro de los rangos promedio, debido al acceso a riego y otros recursos que ayudan a mitigar los impactos de las altas precipitaciones, como la aplicación de fungicidas. Los productores no reducirán las áreas de producción debido a que los precios se mantienen elevados, y existe optimismo respecto al pronóstico climático.
    • La transición de condiciones ENOS de El Niño a neutro causó el inicio irregular de la temporada lluviosa, con una demora de aproximadamente un mes, retrasando el establecimiento del ciclo de Primera hasta inicios de junio en toda la región; esto implicará que la cosecha se dé hasta septiembre. Este retraso, junto con las condiciones de alta humedad en ese momento, aplazará la siembra de Postrera por un mes, resultando en una producción de subsistencia de frijol ligeramente por debajo del promedio, mientras que la producción nacional en los tres países será cercana a los niveles promedio. Dado que la producción de Apante/Postrera Tardía se limita a algunas áreas, y ocurre durante un período con menores precipitaciones, se prevé que el ciclo inicie a tiempo y con rendimientos promedio. 
    • Estacionalmente se prevé que durante diciembre aumente la visita de turistas domésticos y extranjeros, incrementando  los ingresos de los hogares cuyos medios de vida dependen de esta actividad (servicios, alimentación, transporte), ubicados principalmente en áreas urbanas de las áreas más turísticas, debido a las festividades de fin de año. Sin embargo, no se espera que estos ingresos superen el promedio, ya que en Honduras y Nicaragua el sector no se ha recuperado completamente de los efectos de la pandemia y los ingresos tienen un impacto limitado en los hogares pobres. En El Salvador, se mantendrán los niveles del año anterior debido al pronóstico climático que no resulta favorable para las actividades turísticas.
    • El crecimiento económico en la región y en cada uno de los países, individualmente, será limitado en 2024 ya que los principales socios comerciales, como Estados Unidos, también experimentarán una ralentización en sus economías. Estas condiciones no permitirán cambios significativos en las tasas de desempleo y empleo informal, que afectan mayormente a los hogares más pobres empleados en sectores como la manufactura y la construcción, con mayor presencia en las áreas urbanas.
    • De acuerdo con la estacionalidad, la demanda de mano de obra agrícola rural disminuirá de junio a octubre, a pesar de la cosecha de granos básicos de Primera en septiembre, ya que la cosecha de cultivos comerciales como el café y la caña de azúcar no comienza hasta octubre. Debido a las condiciones secas del primer semestre de 2024, se mandendrán los bajos niveles de producción cafetalera observados el año anterior en El SalvadorHondurasCosta Rica, mientras que en Nicaragua se espera un aumento del ocho por ciento, de acuerdo con las previsiones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. La falta de jornaleros, a causa de la migración y la transición del empleo a otros sectores, presionará los precios del jornal. No obstante, los altos costos de producción y el endeudamiento de los productores limitarán aumentos adicionales, resultando en ingresos similares al año anterior para los jornaleros, debido a la disminución en los volúmenes de cosecha.
    • Las remesas aumentarán modestamente en El Salvador y Honduras, mientras que en Nicaragua se mantendrá la tendencia alcista de 2023, derivada de una mayor migración. Aunque los hogares más pobres no reciben remesas, estas dinamizan sectores como el comercio y la construcción, que suelen ser fuentes de empleo que benefician a estos hogares. 
    • Dadas las pérdidas agrícolas durante 2023, el aumento en la demanda por parte de los hogares productores y la distorción en las tendencias estacionales de los precios por choques previos, se prevé que los precios del frijol rojo se mantendrán por encima del promedio quinquenal y cercanos a los niveles de 2023. Las importaciones compensarán la brecha en el suministro regional, producto de una producción de Apante bajo el promedio en Nicaragua.
    • Los precios del maíz blanco se mantendrán por encima del promedio en El Salvador y Nicaragua, aunque por debajo de los reportados durante 2023. En Honduras, se mantendrán cercanos al promedio debido a una producción comercial favorable el mismo año. Las importaciones completarán el abastecimiento de los mercados, favoreciendo precios más moderados.
    • Las tasas de inflación general se mantendrán por debajo del cinco por ciento, mientras que la inflación alimentaria permanerá menor al 10 por ciento debido a los altos precios del transporte, la energía y los alimentos, como un impacto prolongado del fenómeno de El Niño. Nicaragua, en particular, reportará las tasas más altas de la región, ya que se prevé que las políticas de control de precios para los combustibles continúen durante todo el período de análisis. 

    Asistencia alimentaria humanitaria

    Supuesto nacional

    • No existe información de asistencia alimentaria humanitaria planificada en los tres países, en cantidades suficientes para cubrir, al menos, el 20 por ciento de las necesidades calóricas de los hogares en inseguridad alimentaria aguda de la región. Su cobertura tampoco alcanza el 20 por ciento de la población en necesidad para cambiar la clasificación de seguridad alimentaria a nivel del área. 

    Resultados proyectados de inseguridad alimentaria aguda hasta enero 2024

    Los hogares ubicados en las áreas rurales del norte de Honduras y en el Corredor Seco componen la población de mayor preocupación en la región, por las pérdidas en su producción agrícola durante 2023, presentando condiciones de Crisis (Fase 3, CIF) hasta agosto. Las pérdidas por arriba del 50 por ciento, respecto a la producción anual promedio, a causa del recientemente finalizado fenómeno de El Niño ha implicado la compra de alimentos de manera anticipada. Esto significa que debieron recurrir a los ingresos generados durante la temporada de alta demanda de mano de obra 2023/2024 aproximadamente un mes antes de lo usual, en un momento en el que los precios de los alimentos aumentan estacionalmente. Por esta razón, deberán buscar fuentes informales y esporádicas para obtener ingresos adicionales, a la vez que recurren de manera progresiva a estrategias, como el endeudamiento y cambios en el patrón de consumo, a medida que la temporada de escasez alcanza su pico. Este año, se prevé un atraso de hasta un mes en la cosecha de Primera, por lo que deberán extender los limitados recursos hasta septiembre. No obstante, la cosecha mejorará la disponibilidad de alimentos puesto que se prevé mejores resultados que en 2023, pudiendo consumir sus reservas y depender menos del mercado. Adicionalmente, a partir de octubre, con el alza estacional en la demanda de mano de obra, estos hogares percibirán mayores ingresos que permitirán el acceso a alimentos e, incluso, a otras necesidades básicas, por lo que se espera un cambio a condiciones de inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF) hasta enero 2025.

    El resto de los hogares pobres en el área rural verán un deterioro en sus condiciones alimentarias hasta agosto debido a factores estacionales, que se agudizan por la continuidad en los altos precios de los alimentos y la extensión de la temporada de escasez durante un mes. Gracias a la salida de la cosecha de Primera en septiembre, y a la posterior cosecha de Postrera, aumentarán las reservas alimentarias en los hogares productores, a pesar de la disminución esperada en los rendimientos de frijol. Al mismo tiempo, la baja estacional en los precios y el aumento en las opciones para la generación de ingresos a partir de octubre permitirá una mejora en el acceso y disponibilidad de alimentos. La mayoría de los hogares rurales se mantendrán en condiciones de inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF) durante todo el período de análisis. No obstante, aquellos ubicados en las riberas y en áreas propensas a inundaciones podrían sufrir pérdidas significativas, por los acumulados de lluvia arriba del promedio a causa del fenómeno de La Niña, y ver una disminución en sus reservas, que serán consumidas tan temprano como febrero.

    A pesar de una regularización de la inflación, los precios de los alimentos persistirán arriba del promedio, a la vez que la tasa de informalidad en el empleo se mantendrá en niveles altos, por lo que los hogares urbanos pobres, que dependen altamente de fuentes de trabajo sin un salario estable, continuarán teniendo dificultades para acceder a los alimentos de manera constante. Como una manera de compensar los déficits en la capacidad adquisitiva, estos hogares recurrirán a estrategias de afrontamiento, como la reducción en la calidad de la dieta o en gastos no esenciales y el aumento de deudas, por lo que la mayoría de los hogares pobres urbanos experimentan una inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF) a lo largo de todo el período de análisis, con una leve mejora durante los meses de noviembre y diciembre, cuando se dinamiza el comercio.


    Eventos que pueden cambiar los resultados proyectados de inseguridad alimentaria aguda

    Nacional 

    El impacto de un evento tropical en la región. 

    Probable impacto en los resultados de la inseguridad alimentaria aguda: El impacto de la llegada de una depresión tropical o huracán - dependiendo de la trayectoria y la magnitud - podría ocasionar lluvias intensas con inundaciones, desbordamiento de ríos y deslizamientos. También causaría daños agrícolas, pérdidas de cultivos y daños en la infraestructura, lo que significará menor acceso desde y hacia servicios básicos, lo que tiene el potencial de aumentar los niveles de inseguridad alimentaria de los hogares afectados e, incluso, del área afectada, si el evento es suficientemente extenso, incrementando la población en inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF) y/o Crisis (Fase 3, CIF).

    Aumento en el ritmo inflacionario.

    Probable impacto en los resultados de la inseguridad alimentaria aguda: A pesar de que inicialmente se prevé que la inflación en los países de la región se mantenga por debajo del cinco por ciento, existen factores como las presiones político-geográficas en el mundo, que han estado influyendo en el aumento en los precios de los fletes, que podrían alterar la tendencia actual. Si esto llegara a materializarse, la capacidad adquisitiva de los hogares se vería presionada, limitando su acceso a los alimentos, aumentando los niveles de inseguridad alimentaria, particularmente para los hogares urbanos más pobres que dependen totalmente de la compra, y los hogares rurales cuyos medios de vida dependen completamente de la venta de su mano de obra y no tienen producción propia. Este evento ocasionaría un incremento en la población en Acentuada (Fase 2, CIF) y/o Crisis (Fase 3, CIF).


    Anexo: Calendarios estacionales
    Calendario estacional para un año típico - El Salvador
    Calendario estacional para un año típico

    Fuente: FEWS NET

    Calendario estacional para un año típico - Honduras
    Calendario estacional para un año típico - Honduras

    Fuente: FEWS NET

    Calendario estacional para un año típico - Nicaragua
    Calendario estacional para un año típico - Nicaragua

    Fuente: FEWS NET

    Cita recomendada: FEWS NET. El Salvador, Honduras, y Nicaragua Informe de monitoreo remoto Junio 2024: Mejora en la seguridad alimentaria a partir de septiembre, a pesar de la transición a La Niña, 2024.

    Para el monitoreo remoto, típicamente un(a) coordinador(a) trabaja a través de la oficina regional más cercana. Con apoyo de datos de los socios, el(a) coordinador(a) utiliza el desarrollo de escenarios para llevar a cabo el análisis y producir los reportes mensuales. Es posible que los países de monitoreo remoto cuenten con menor información disponible y como consecuencia, los reportes tengan menos detalle que los países con presencia de FEWS NET. Para conocer más sobre nuestro trabajo, haga clic aqui.

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