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Atraso en la cosecha de Primera extenderá la época de escasez de alimentos

  • Informe de monitoreo remoto
  • El Salvador, Honduras, y Nicaragua
  • Junio 2023
Atraso en la cosecha de Primera extenderá la época de escasez de alimentos

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  • Mensajes Clave
  • Calendario estacional para un año típico
  • Anomalías actuales y proyectadas
  • Perspectiva regional proyectada hasta enero 2024
  • Mensajes Clave
    • Entre junio y septiembre, la situación alimentaria aguda continuará su deterioro estacional, por la época de escasez, con una alta dependencia de la compra de alimentos con altos precios y escasas opciones para la generación de ingresos. La mayoría de los hogares pobres rurales de la región recurrirán a estrategias de afrontamiento para lograr llenar sus necesidades alimentarias, lo que los ubica en inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF) hasta septiembre. Por otro lado, una porción de los hogares más pobres localizados en el Corredor Seco de El Salvador y Honduras implementarán otras estrategias dañinas, sin alcanzar a cerrar la brecha en su consumo, lo que los ubica en Crisis (Fase 3, CIF) para el mismo período.

    • A partir de octubre, la salida de las cosechas y una baja estacional en los precios de los granos básicos, así como un aumento en el ingreso hacia finales de año, mejorarán las condiciones alimentarias, reduciendo la proporción de hogares en Crisis (Fase 3, CIF), y clasificando las áreas de los tres países en inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF) hasta enero 2024.

    • En toda la región, un inicio irregular y tardío de las lluvias ocasionará una extensión de la temporada de escasez de alimentos de hasta un mes, y una reducción de hasta un cuarto de la producción de Primera de secano, especialmente en el Corredor Seco, al igual que para el siguiente ciclo agrícola, dada la continuidad de condiciones secas y altas temperaturas. Esto implicará una disminución de, al menos, un mes en las reservas de alimentos de los hogares productores, y una mayor dependencia de la compra, lo que ocasionará un deterioro temprano de la situación alimentaria a partir de enero 2024. Por otro lado, actualmente, se prevé que las cosechas nacionales se mantengan en rangos cercanos al promedio gracias a la producción comercial bajo riego.

    • A pesar de una desaceleración en el ritmo inflacionario en los tres países y en los precios de los combustibles de Honduras y El Salvador, los precios de los alimentos continúan elevados con respecto al 2022 y el promedio quinquenal, limitando el acceso a los alimentos durante todo el período de análisis. Esta situación se agudizará hasta inicios de octubre, cuando inicia la temporada de alta demanda de mano de obra en cultivos comerciales y la dinamización estacional en actividades comerciales y turísticas. Entre octubre y enero, la presión en la economía de los hogares más pobres disminuirá, aunque los ingresos por la venta de mano de obra en el sector café serán menores a lo esperado, debido a una leve baja en el rendimiento en su producción.


    Calendario estacional para un año típico
    Calendario estacional para un año típico.

    Fuente: FEWS NET


    Anomalías actuales y proyectadas
    Área Anomalías Actuales Anomalías Proyectadas
    Regional
    • En mayo 2023, el ritmo inflacionario  se  desaceleró en los tres países, con variaciones interanuales del 4.4, 6.6 y 9.4 por ciento para El Salvador, Honduras y Nicaragua, respectivamente. La inflación alimentaria también ha cedido, aunque aún muestra valores altos de 8.4, 11.7 y 13.0 por ciento para los mismos países.  
    • Los precios al mayorista de maíz blanco y frijol rojo en la región continuaron estables con respecto a abril, debido al suministro del mercado con flujos atrasados de la cosecha de inicio de año. No obstante, se reportan elevados con respecto al año previo, y hasta 72.7 por ciento arriba del promedio quinquenal, especialmente para el frijol rojo.
    • Los precios de los combustibles persisten en su tendencia a la baja, respecto al mes anterior, excepto en Nicaragua donde continúan fijos desde hace más de un año. Comparado con el año pasado, los precios en mayo bajaron 9.2 y 30.3 por ciento en El Salvador y Honduras, respectivamente. Por otro lado, respecto al promedio de los cinco años, muestran un comportamiento mixto: los precios en Honduras han disminuido 15.1 por ciento, mientras que en El Salvador han aumentado 5.4 por ciento, y en Nicaragua, se encuentran 16.6 por ciento por arriba (la más alta de la región).
    • Las remesas continúan un ritmo creciente en todos los países de la región, particularmente en Nicaragua, donde reportan valores 42.2 por ciento por encima de mayo 2022, dado el aumento en la migración permanente desde ese país.
    • La irregularidad en el inicio de la temporada lluviosa y los bajos acumulados ocasionaron el atraso de entre 15 y 20 días en las siembras de Primera y, en algunos casos, la reducción en la intención de siembra por debajo de lo reportado en 2022. Los altos costos de producción y menor apoyo gubernamental también influyeron en la decisión de siembra.
    • Se prevé que las lluvias continúen erráticas en toda la región, con temperaturas por arriba del promedio, además de una canícula más larga e intensa de lo normal. Esto ocasionará una reducción de, al menos, 25 por ciento en el rendimiento de los cultivos de Primera y Postrera para los agricultores de subsistencia y los que no cuentan con riego, especialmente en el Corredor Seco.
    • Se espera que los precios de los granos básicos continúen atípicamente altos en los tres países, debido al impacto climático en la producción, con un retraso en la salida de las cosechas de 2023, acompañado de especulación. No obstante, los precios seguirán una tendencia estacional durante toda la perspectiva.
    • El precio de los combustibles mantendrá la tendencia descendente que ha mostrado en los últimos meses para Honduras y El Salvador. Para Nicaragua, se prevé que continúe fijo. No obstante, se mantendrán por arriba del promedio quinquenal en El Salvador y, especialmente, en Nicaragua.  
    • A pesar de una desaceleración en la inflación general y alimentaria, estas se mantendrán elevadas, cerca del cinco y el 10 por ciento, respectivamente, por la persistencia de los altos costos de producción y la especulación en el precio de los alimentos.
    • La temporada de alta demanda de mano de obra iniciará levemente atrasada para el café. En cuanto a los ingresos en el sector, a pesar de que se reporta un leve incremento en los pagos para jornaleros, a consecuencia de una caída en la disponibilidad de mano de obra, su impacto se reducirá debido a una leve reducción en los rendimientos de este cultivo por las condiciones climáticas desfavorables en Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.
    • Persistirá la tendencia ascendente en la recepción de remesas, con valores por arriba del promedio de los últimos cinco años, especialmente a fin de año por la influencia estacional. En Nicaragua, se espera que el ritmo de crecimiento sea mayor que en Honduras y El Salvador.  

     

     


    Perspectiva regional proyectada hasta enero 2024

    Con la temporada anual de escasez de alimentos ya establecida, la capacidad adquisitiva de los hogares más pobres se restringe estacionalmente debido a la disminución de oportunidades laborales. Aunque la inflación ha mostrado una desaceleración en mayo después de alcanzar niveles elevados a principios de año, los precios continúan elevados. En el caso particular de los granos básicos, se han mantenido estables en comparación con abril, gracias al flujo atrasado de una porción de las cosechas hacia el mercado, pero se mantienen más altos que los reportados en 2022 — que ya reportaban alzas atípicas. El precio del maíz blanco mostró aumentos anuales del 7.5 y 8.3 por ciento para El Salvador y Nicaragua, respectivamente, y se mantuvo estable en Honduras. Por otro lado, el precio del  frijol rojo mostró aumentos del 33.1, 36.3 y 40.6 por ciento en El Salvador, Honduras y Nicaragua, respectivamente. Al compararlos con el promedio de los últimos cinco años, las variaciones son incluso mayores, siendo para el maíz del 47.7, 35.1 y 48.3 por ciento, y del 71.6, 69.8 y 72.7 por ciento para el frijol rojo para El Salvador, Honduras y Nicaragua, respectivamente. 

    Usualmente, durante mayo e inicios de junio se establece la temporada lluviosa. Sin embargo, dada la transición a condiciones de El Niño, se reportaron temperaturas por arriba del promedio y un atraso en el inicio de las lluvias. Además, las precipitaciones resultaron deficitarias y erráticas con áreas en los tres países reportando acumulados menores al 55 por ciento del promedio. Las temperaturas también fueron atípicamente altas, reduciendo aún más la humedad en el suelo disponible para los cultivos (Figura 1). Reportes de campo indican un atraso en las siembras de Primera en toda la región, además de una disminución en la intención de siembra. Esto se debe a la incertidumbre en el desempeño de las precipitaciones, el alto riesgo de pérdida percibido por los agricultores de subsistencia y algunos productores medianos sin riego en áreas excedentarias de Honduras, como Olancho, y el elevado precio de producción. Los agricultores consideraron que los precios de los fertilizantes se mantienen elevados, a pesar de que reportan una disminución este año, al igual que el aumento en el costo del jornal para la siembra, el mantenimiento y la cosecha, debido a una caída en la oferta. A inicios de junio, los cultivos de secano de maíz en el campo mostraban signos claros de estrés hídrico en Honduras y El Salvador, lo que resultará en una reducción en el rendimiento y pérdidas focalizadas durante el ciclo de Primera. Por otro lado, la producción bajo riego,  mostraba un desarrollo adecuado, permitiendo prever que las cosechas nacionales estarán en rangos cercanos al promedio en los tres países.

    Para el período de análisis, entre junio 2023 y enero 2024, se prevé que las precipitaciones continúen escasas y con un patrón irregular, incluyendo una canícula de mayor intensidad que durará entre julio y agosto. Esto tendrá efectos negativos para la producción de Primera, con reducciones de al menos el 25 por ciento en la producción de subsistencia y algunos medianos productores que no cuentan con riego. La siembra de Postrera también se verá pospuesta en espera de mejores condiciones de humedad, con una disminución en el resultado de la producción de secano. Para ambos ciclos, se espera que los productores de subsistencia vean una disminución de, al menos, un mes en sus reservas alimentarias.

    De acuerdo con fuentes en el sector cafetalero de la región, se espera una leve disminución en la producción para el año agrícola 2023/24 debido a las condiciones climáticas adversas aunadas a una baja en capacidad de inversión causada por los altos costos de producción. A pesar del aumento en el costo del jornal, el ingreso neto de los jornaleros podría verse reducido, dado que el pago en este rubro se basa en el peso del producto recolectado. Como resultado, se observará una mejora estacional en la capacidad adquisitiva de los hogares dependientes de este cultivo hasta enero 2024, pero será menor de lo esperado y similar al año pasado. En el caso de otros cultivos comerciales importantes que requieren mano de obra estacional, usualmente cuentan con riego, lo que reduce el impacto de las condiciones del clima en sus rendimientos. La demanda de mano de obra en actividades de siembra y cosecha de granos básicos mostrará una disminución a raíz de la reducción en los costos de producción por parte de los productores medianos especialmente. Otras fuentes de ingresos, como la minería, la pesca y la producción de otros cultivos se mantendrá dentro de los niveles promedio. Los sectores de comercio y turismo, así como las remesas, son fuentes de ingresos que estacionalmente muestran un incremento en agosto y, principalmente, a finales de año. Este año, se espera que este comportamiento se mantenga. La actividad turística, que ya alcanzó los niveles prepandemia en El Salvador y Honduras, mostrará una leve mejora respecto al año anterior, mientras que las remesas continuarán reportando valores sobre el promedio con Nicaragua liderando la tasa de crecimiento, lo que significará un aumento en los ingresos de los hogares receptores. Por lo anterior, los hogares cuyos medios de vida dependen de estos sectores verán un aumento estacional en sus ingresos, así como respecto a los últimos dos años.

    Las tasas de inflación general y la alimentaria mantendrán su desaceleración en comparación con los niveles observados a principios de año, pero seguirán cercanas al cinco y 10 por ciento, respectivamente, debido a los altos costos de producción. Adicionalmente, los factores estacionales exacerbados por estos resultados y dinámicas del mercado, como la especulación, causarán la persistencia de precios por arriba del promedio para los granos básicos y, en menor medida, para otros alimentos. A pesar de que se espera un comportamiento estacional de los precios, la demora en la salida de las cosechas de Primera y Postrera ocasionará un desplazamiento en la caída estacional de los precios en septiembre y enero, además de extender la temporada anual de escasez de alimentos por 15-30 días. Teniendo en cuenta lo anterior, se prevé que los precios del maíz para los tres países aumenten 31, 36 y 42 por ciento en comparación con el promedio quinquenal para Honduras, Nicaragua y El Salvador, respectivamente, mientras que la variación del frijol rojo será del 79 por ciento en los tres países. En general, se espera que los precios de los alimentos continúen altos, dificultando su acceso, principalmente entre junio y septiembre, previo a la temporada de alta demanda de mano de obra.

    Durante el período de junio a septiembre, se dará el pico de la temporada anual de escasez de alimentos entre junio y agosto, cuando los hogares más pobres dependen totalmente de la compra para su alimentación, al mismo tiempo que su capacidad adquisitiva se contrae estacionalmente. Además, el atraso en las cosechas alargará este período, especialmente en el Corredor Seco de Honduras y El Salvador. Por lo anterior, los hogares deberán recurrir a estrategias como el endeudamiento informal, la reducción en los gastos esenciales no alimentarios, así como una disminución en la calidad y cantidad de alimentos. La proporción de hogares en Crisis (Fase 3, CIF) incrementará progresivamente durante este período en toda la región, hasta llegar a la clasificación del nivel de área en las partes más afectadas del Corredor Seco en Honduras y El Salvador. Sin embargo, la mayoría de los hogares pobres rurales, incluidos los de Nicaragua, donde se prevé un impacto menor de los shocks pasados y presentes, y los más pobres en las áreas urbanas de la región, mostrarán resultados de inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF), ya que cuentan con más opciones para afrentar los precios altos y la dependencia del mercado.

    Con la salida de las cosechas de Primera a finales de septiembre, la disponibilidad de alimentos mejorará para los hogares productores y los precios disminuirán con el flujo de grano fresco hacia los mercados, apoyando la capacidad adquisitiva de los hogares urbanos y los rurales no productores. Una progresión similar se dará en diciembre con la salida de la cosecha de Postrera, cuando el frijol es el cultivo principal. No obstante, la reducción en las reservas de los hogares productores, producto de las pérdidas, los forzará a depender atípicamente temprano de la compra para la obtención de alimentos. Paralelamente, el aumento en el ingreso proveniente de la venta de mano de obra rural temporal, las remesas y los empleos en turismo y comercio, soportará el acceso a los alimentos. Este cambio positivo en la disponibilidad y la capacidad adquisitiva de los hogares permitirá que la mayoría de los hogares pobres de la región mejoren su seguridad alimentaria, con una transición hacia inseguridad alimentaria Acentuada (Fase 2, CIF). Sin embargo, existirán todavía bolsones de hogares en el Corredor Seco en Crisis (Fase 3, CIF) que, a causa de los shocks previos, no lograrán compensar los elevados costos de vida sin recurrir a estrategias de afrontamiento no sostenibles. Estos hogares no alcanzarán el 20 por ciento necesario para modificar la clasificación de las áreas. A partir de enero, al final del período de la perspectiva, la baja gradual de la demanda de mano de obra y de las actividades comerciales y turísticas, y la depleción de las reservas de producción propia, ocasionará un aumento en los hogares que se encuentran en Crisis (Fase 3, CIF).       

    La temporada de huracanes, que inicia este mes y concluye el 30 de noviembre, se prevé cercana al promedio para la cuenca del Caribe. No obstante, dado que es imposible pronosticar la intensidad y trayectoria de los eventos tropicales, será necesario su monitoreo constante, ya que su ocurrencia tiene el potencial de modificar el escenario descrito anteriormente.    

    Cita recomendada: FEWS NET. El Salvador, Honduras, y Nicaragua Informe de monitoreo remoto, junio 2023: Atraso en la cosecha de Primera extenderá la época de escasez de alimentos, 2023. 

    Para el monitoreo remoto, típicamente un(a) coordinador(a) trabaja a través de la oficina regional más cercana. Con apoyo de datos de los socios, el(a) coordinador(a) utiliza el desarrollo de escenarios para llevar a cabo el análisis y producir los reportes mensuales. Es posible que los países de monitoreo remoto cuenten con menor información disponible y como consecuencia, los reportes tengan menos detalle que los países con presencia de FEWS NET. Para conocer más sobre nuestro trabajo, haga clic aqui.

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