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Reactivación económica y eventos estacionales positivos insuficientes para mejorar inseguridad alimentaria

  • Informe de monitoreo remoto
  • El Salvador, Honduras, y Nicaragua
  • Agosto 2020
Reactivación económica y eventos estacionales positivos insuficientes para mejorar inseguridad alimentaria

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  • Mensajes Clave
  • PERSPECTIVA REGIONAL PROYECTADA HASTA ENERO 2021
  • Mensajes Clave
    • La gradual reactivación económica y el levantamiento de medidas restrictivas para la movilidad de la población, permitirá que inicie la lenta recuperación del mercado laboral, con mayores opciones de ingresos. No obstante, no se prevén valores cercanos a los previos a la pandemia durante el período de análisis.

    • En el área rural, el período de escasez de alimentos llegó a su fin con la salida de la cosecha de primera, aumentando las reservas de los hogares productores y disminuyendo los precios en el mercado. Sin embargo, los hogares no productores aún tendrán dificultades para acceder a los alimentos. La temporada de alta demanda de mano de obra, que inicia en octubre, permitirá una mejora limitada en los ingresos de los hogares más pobres.

    • Continúa un pronóstico de unas cosechas de postrera y apante/postrera tardía dentro del promedio, o levemente por debajo del mismo, dadas las medidas de apoyo por parte de los gobiernos y de una temporada de lluvias favorable. Esto mejorará la disponibilidad de granos básicos en los mercados y evitará alzas en los precios, contrario al comportamiento visto en los meses anteriores, aunque continuarán por arriba del promedio, en el caso del frijol rojo.

    • De agosto 2020 a enero 2021, la combinación de mayor disponibilidad de reservas en los hogares rurales, menores precios y un incremento gradual en las opciones laborales en las áreas rurales y urbanas, aunque menor en estas últimas, hacen prever que los hogares rurales y urbanos de la región continúen en Estrés (Fase 2, CIF). No obstante, los hogares rurales más pobres de la zona cafetalera salvadoreña y el corredor seco hondureño, así como los muy pobres urbanos continuarán en Crisis (Fase 3, CIF) pues las mejoras estacionales serán insuficientes para su recuperación económica luego de varios de eventos negativos previos.

    PAÍS

    ANOMALÍAS ACTUALESANOMALÍAS PROYECTADAS

    El Salvador

     

     

    El Salvador y Honduras

    • En El Salvador, las remesas de julio alcanzaron los 553 millones USD, cifra que no sólo es mayor al de todos los meses en lo que va del 2020, sino que a todos los datos registrados desde enero 2015.
    • Ambos gobiernos continúan con la primera fase de la reapertura de las actividades de comercio e industria. Las restricciones de movilidad para la población en general son más estrictas en Honduras que en El Salvador.
    • En ambos países existe disponibilidad de alimentos. Los mercados urbanos y rurales se encuentran operando normalmente, a excepción de algunas restricciones en los horarios de atención. Sin embargo, la demanda ha disminuido, producto de una baja en los ingresos y las restricciones de movilización por la falta de transporte público y las limitaciones en Honduras.
    • Los hogares rurales muy pobres que dependen del jornal para su subsistencia, incluyendo de la zona cafetalera de El Salvador y algunas zonas del corredor seco hondureño, permanecerán en la temporada de escasez hasta el inicio de la temporada de alta demanda de mano de obra (octubre-noviembre).
    • En ambos países, los gobiernos indican que continuarán la entrega de asistencia alimentaria para apoyar a la población afectada por las medidas establecidas para reducir la propagación del COVID-19. Sin embargo, no hay información disponible sobre la cobertura y la naturaleza de las raciones entregadas.
    • Se prevé que las remesas se mantengan dentro de los valores de los últimos dos meses, aunque esto dependerá de la evolución económica y laboral de los lugares de origen, principalmente Estados Unidos.

     

    • Se prevé la continuación de las siguientes fases para una apertura progresiva de las actividades comerciales e industriales en los próximos meses. La recuperación de los empleos formales e informales de las áreas urbana y rural, y de los consiguientes ingresos, será lenta y gradual. Se prevé no alcancen los niveles pre-COVID durante el período de análisis.
    • Las restricciones de movilidad entre países limitarán las opciones de migración para el corte de café entre octubre y enero, ocasionando menores ingresos a los hogares dependientes del jornal, y mayores dificultades para los rendimientos de producción en la región por una recolección tardía.
    • Se mantiene la previsión de una baja en la cosecha de café en El Salvador, respecto al período 2019/2020 afectando negativamente la demanda de empleo y los salarios de los jornaleros.
    • La entrega de la asistencia gubernamental no tiene fecha de finalización, pero no se prevé que esta se dé de manera sostenida durante todo el período de análisis.

    Nicaragua

     

    • El gobierno continúa sin implementar medidas para evitar el contagio por COVID-19. La movilidad de la población es variable, dado que la cuarentena es voluntaria. La problemática sanitaria se suma a la socioeconómica nacional e internacional, que ha ocasionado una disminución en la actividad comercial, resultando en una baja en los ingresos de los hogares en los sectores formal e informal, tanto en el área rural como urbana. La disponibilidad de los alimentos es bastante estable.
    • No se prevé que el gobierno nicaragüense implemente medidas restrictivas para la actividad comercial. Sin embargo, existe un impacto negativo del COVID-19 en la economía y el mercado laboral, que tardará en revertirse.

    Regional

    • A pesar de algunas irregularidades, las lluvias han estado cercanas al promedio en la región durante el último mes, lo que, unido al control en la proliferación de la plaga de langostas, permitió una cosecha de primera con rendimientos promedio, tanto para maíz blanco como para frijol rojo. La salida de la cosecha da por finalizada la temporada de escasez para los hogares productores.
    • La oferta de granos básicos en los tres países se ha mantenido estable, gracias a las reservas de cosechas anteriores, importaciones formales e informales y, más recientemente, al flujo de la recién iniciada cosecha de primera. La presencia de grano fresco en los mercados ha ocasionado una disminución en los precios del frijol rojo; sin embargo, estos continúan con valores por arriba del promedio. Los precios del maíz blanco se mantienen estables.
    • Los pronósticos continúan indicando acumulados de lluvia promedio a por arriba del mismo durante la temporada de postrera y el apante (postrera tardía en Honduras), lo que significará una previsión para una cosecha normal a levemente por debajo de lo normal, dado que las condiciones de mayor humedad podrían afectar los cultivos de frijol. El pronóstico para la temporada de huracanes en el Caribe también se encuentra arriba del promedio.
    • Los precios de maíz y frijol en la región continuarán mostrando un comportamiento estacional, pero por encima del promedio y del año anterior. Esto afectará el acceso a los alimentos en los hogares pobres y más pobres, en las áreas urbana y rural.

     


    PERSPECTIVA REGIONAL PROYECTADA HASTA ENERO 2021

    Con una cosecha de primera dentro del promedio a arriba del mismo, los hogares productores tendrán una mayor disponibilidad de granos; a la vez, el mercado reaccionará con una disminución en los precios, lo que mejorará parcialmente el acceso de los alimentos de los hogares urbanos y, en menor medida, los rurales que dependen de la compra. Adicionalmente, los apoyos gubernamentales y las perspectivas climáticas permitirán unas cosechas de postrera, apante en Nicaragua y postrera tardía en Honduras con resultados promedio o ligeramente bajo el mismo. Esta perspectiva agrícola significará que la disponibilidad de frijol, particularmente, aumentará en los hogares productores y en el mercado, lo que permitirá evitar variaciones al alza como las observadas en los meses anteriores. La influencia positiva de todos los ciclos de cosecha en los precios continuará durante todo el período de análisis (Figura 1).

    No obstante, el impacto en los precios será menor al de años anteriores, dada la baja capacidad adquisitiva de la población, producto de las implicaciones económicas del COVID-19, y a los precios del frijol rojo que se encuentran arriba del promedio.

    A pesar de que la tasa de infección del COVID-19 aún no está controlada, y su comportamiento es mixto incluso dentro de cada país, los gobiernos se han visto en la necesidad de ir abriendo espacios donde las restricciones son menores, para permitir el restablecimiento de las actividades comerciales e industriales (Figura 2). Existen diversas fases ha ser implementadas en las siguientes semanas, con lo cual se busca incrementar la capacidad laboral en el caso de Honduras, y la apertura progresiva de diversos sectores en El Salvador. Nicaragua ha mostrado una tendencia de mayor apertura comercial en las últimas semanas, por lo que se prevé que, a falta de directrices gubernamentales, la población inicie un incremento gradual en las actividades económicas. Todas estas medidas permitirán mayor producción de artículos no esenciales, más facilidades para la comercialización interna, y la continuidad en el flujo fronterizo de mercancías, pero la economía de los hogares no mejorará significativamente, ni el acceso económico a los alimentos, dada la problemática global y la lenta recuperación prevista en el mercado laboral. Un ejemplo son los hogares altamente dependientes del jornal como fuente de ingresos. Los que encuentren trabajo localmente deberán enfrentarse a un escenario en el que la oferta será mayor, dada la alta necesidad de ingresos por parte de la población, y las opciones de empleo serán parcialmente reducidas debido a las medidas sanitarias requeridas para evitar el contagio, incluso durante la temporada anual de alta demanda de mano de obra. Los que deben desplazarse a áreas más lejanas, tendrán la dificultad de hacerlo, si continúan las restricciones de movilización interna, y sobre todo la internacional, además de los factores en la oferta y la demanda ya descritas anteriormente. En ambos casos, se prevé que los ingresos sean menores a lo usual.  

    La perspectiva de los jornaleros nicaragüenses que normalmente migran hacia Costa Rica es aún incierta. Si bien es cierto que Costa Rica ha implementado un sistema de identificación emitido por el Instituto de Café que permitirá reducir el impacto de las medidas relacionadas con el COVID-19, oficialmente las fronteras siguen cerradas para la migración, y el gobierno nicaragüense está requiriendo pruebas COVID-19 negativas para entrar y salir del país, que deben ser pagadas en dólares al Ministerio de Salud, lo que limitaría significativamente las opciones para migrar. En el caso de los demás jornaleros, las restricciones de movimiento serán menores que en los otros países, pero el impacto económico de la crisis socioeconómica previa a la pandemia y las repercusiones de esta última en el comercio y la industria reducirá igualmente el empleo y la remuneración por el trabajo realizado.

    A pesar de que el flujo de remesas ha incrementado a partir de mayo, no se espera que esa recuperación se mantenga en el tiempo, ya que la situación económica de los principales países de origen (Estados Unidos, España e Italia) continúa siendo muy precaria. Dado que estos flujos son importantes para la economía de los países y de los hogares receptores, su caída repercutirá en la recuperación económica hasta 2021.

    Resultados esperados de la seguridad alimentaria: De agosto a septiembre 2020, se espera que la disponibilidad y acceso de los hogares urbanos y rurales de la región mejore respecto a los meses anteriores, dada la salida de las cosechas de primera. Sin embargo, las dificultades económicas continuarán para la mayoría de hogares pobres y muy pobres dada la lenta recuperación en la dinámica comercial e industrial, y a los protocolos sanitarios requeridos para las actividades agrícolas y no agrícolas. Son de especial interés los hogares muy pobres del corredor seco hondureño y de la zona cafetalera de El Salvador, debido al deterioro progresivo de sus medios de vida durante los últimos años, así como los hogares muy pobres urbanos que dependen del sector informal. Se prevé que estos hogares continúen en Crisis (Fase 3, CIF). En Nicaragua, dada la inexistencia de restricciones gubernamentales para el comercio y el distanciamiento social es una iniciativa de la población, se prevé que los hogares más pobres se encuentren en Estrés (Fase 2, CIF), aunque aún existen focos de población en Crisis (Fase 3, CIF).

    De octubre 2020 a enero 2021 se da la temporada anual de alta demanda de mano de obra en cultivos de exportación, lo que permitirá una mejora en los ingresos respecto a los meses anteriores. Sin embargo, las medidas que buscan reducir la incidencia del COVID-19 y el impacto en el escenario económico ocasionarán menores ingresos en comparación con una temporada normal. Una mayor oferta de mano de obra, restricciones de movilización y una demanda que estará limitada por protocolos sanitarios obligatorios no permitirán que los ingresos sean suficientemente altos para lograr una mejora en el acceso a los alimentos en el período analizado. Como caso particular se encuentran los jornaleros de café en El Salvador, puesto que las previsiones de la cosecha son menores a la ya baja cosecha del año anterior. En las áreas urbanas, el empleo poco a poco irá aumentando, pero dado que no sigue un patrón estacional, y a que está más relacionado con sectores no agrícolas fuertemente afectados, tendrá una recuperación más lenta. Por lo tanto, una gran cantidad de hogares urbanos y rurales, que ya enfrentaban una inseguridad alimentaria subyacente, en los tres países se mantendrán en o mejorarán a Estrés (Fase 2, CIF). Como excepción se encuentran los hogares rurales extremadamente pobres que dependen del jornal, ubicados en el corredor seco hondureño y la zona cafetalera salvadoreña, así como los hogares urbanos muy pobres que dependen fuertemente del empleo informal, quienes estarán en Crisis (Fase 3 CIF). Adicionalmente, aunque se proyecta que los precios de los granos básicos disminuyan con el flujo de las cosechas a los mercados, estos se mantendrán por arriba del promedio, y dado que estos hogares que tienen una alta dependencia de la compra de alimentos, tendrán un menor acceso a los mismos, causando un déficit en su consumo de alimentos si no hacen uso nuevamente de estrategias de adaptación negativas. Durante el período de análisis no se prevé que la entrega de asistencia alimentaria sea suficiente para revertir estos resultados de seguridad alimentaria.

    Dado que continúa un pronóstico de mayor actividad respecto lo normal en el Caribe para la actual temporada de huracanes, que concluye en noviembre, se mantiene como un factor que podría modificar el escenario antes descrito.

    Figures Los precios del maiz están levemente por arriba del promedio pero los de frijol están significativamente por arriba del prome

    Figura 1

    Figura 1

    Fuente: Elaboración FEWS NET con información de Sistemas de Información de Mercados de …

    Cuadro de medidas relacionadas con el COVID

    Figura 2

    Figura 2

    Fuente: FEWS NET

    Para el monitoreo remoto, típicamente un(a) coordinador(a) trabaja a través de la oficina regional más cercana. Con apoyo de datos de los socios, el(a) coordinador(a) utiliza el desarrollo de escenarios para llevar a cabo el análisis y producir los reportes mensuales. Es posible que los países de monitoreo remoto cuenten con menor información disponible y como consecuencia, los reportes tengan menos detalle que los países con presencia de FEWS NET. Para conocer más sobre nuestro trabajo, haga clic aqui.

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