Alerta

La pandemia del COVID-19 impulsa un aumento global en las necesidades de ayuda alimentaria humanitaria El acceso de los hogares pobres a la obtención de ingresos sigue siendo limitado a pesar de la reducción de las restricciones para la libertad de circul

28 Mayo 2020

CIF v3.0 Fase de Insegurida d Alimentaria Aguda

1: Minimo
2: Acentuada
3: Crisis
4: Emergencia
5: Hambruna
Se estima que seria al menos una fase peor sin ayuda humanitaria actual o programada
La manera de clasificación que utiliza FEWS NET es compatible con la CIF. Un análisisque es compatible con la CIF sigue los protocolos fundamentales de CIF pero nonecesariamente refleja el consenso de los socios nacionales en materia de seguridad alimentaria.

CIF v3.0 Fase de Insegurida d Alimentaria Aguda

1: Minimo
2: Acentuada
3+: Crisis o peor
Se estima que seria al menos una fase
peor sin ayuda humanitaria actual o programada
La manera de clasificación que utiliza FEWS NET es compatible con la CIF. Un análisisque es compatible con la CIF sigue los protocolos fundamentales de CIF pero nonecesariamente refleja el consenso de los socios nacionales en materia de seguridad alimentaria.
Para los países de Monitoreo Remoto, FEWS NET utiliza un contorno de color en el mapa CIF que representa la clasificación más alta de CIF en las áreas de preocupación.

CIF v3.0 Fase de Insegurida d Alimentaria Aguda

Países presenciales:
1: Minimo
2: Acentuada
3: Crisis
4: Emergencia
5: Hambruna
Países de monitoreo remoto:
1: Minimo
2: Acentuada
3+: Crisis o peor
Se estima que seria al menos una fase
peor sin ayuda humanitaria actual o programada
Para los países de Monitoreo Remoto, FEWS NET utiliza un contorno de color en el mapa CIF que representa la clasificación más alta de CIF en las áreas de preocupación.

Resumen

La pandemia del COVID-19 y las medidas adoptadas para reprimir su propagación han impulsado un aumento en la magnitud y la gravedad de la inseguridad alimentaria aguda en todo el mundo. Si bien algunas naciones han reducido las medidas de contención en el último mes, muchas restricciones continúan vigentes. Dichas restricciones, junto con una recesión económica más amplia en los niveles micro y macro, continúan limitando el acceso de los hogares pobres a alimentos e ingresos en efectivo. FEWS NET estima que, en los 29 países en los que está presente y/o monitorea remotamente,[1] de 90 a 100 millones[2]de personas necesitarán asistencia alimentaria humanitaria en 2020. FEWS NET también proporciona estimaciones de necesidades globales máximas para 17 países adicionales que no monitorea directamente. La suma de dichas estimaciones de necesidades globales máximas para estos 46 países ascenderá a 113 millones de personas en 2020.

Situación de la pandemia

La Organización Mundial de la Salud estima que del 28 de febrero al 27 de mayo de 2020, hubo 55,027 casos confirmados de COVID-19 y 1,628 muertes en los 29 países que FEWS NET monitorea. Debido al reducido número de pruebas, los casos probablemente se subestiman en las regiones cubiertas por FEWS NET; una investigación reciente realizada por el Consejo de Investigación del Reino Unido y la Asociación para la Respuesta Basada en la Evidencia sugiere que el número real de casos de COVID-19 en África es probablemente ocho veces mayor que lo informado.

En los próximos 12 meses, los modelos del Centro de Medicina Molecular y Enfermedades Infecciosas y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres sugieren que el número de casos sintomáticos del COVID-19 oscilará entre 5,000 y 15,000 por 1 millón de personas en los países cubiertos por FEWS NET para los cuales se hizo una proyección. Dada la alta prevalencia de enfermedades endémicas y enfermedades que ya comprometen el sistema inmunitario (como la malaria, el VIH / SIDA, la tuberculosis y el dengue), las poblaciones están en situación de riesgo de presentar síntomas más severos del COVID-19. Se prevé que la prevalencia estacional de la malaria (y del dengue en Centroamérica y el Caribe) alcance sus niveles máximos durante la temporada actual de lluvias prolongadas en el Cuerno de África, la primera temporada de lluvias en Centroamérica y el Caribe y la estación lluviosa de junio a septiembre en África Occidental y la precipitación unimodal en África Oriental.  

Impactos actuales y previstos en la disponibilidad y el acceso a los alimentos

Se da por entendido que el COVID-19 afecta directamente la seguridad alimentaria de algunos hogares porque las poblaciones infectadas podrían tener menos capacidad de participar en actividades generadoras de ingresos y podrían incurrir en gastos adicionales por atención médica. Sin embargo, las medidas implementadas para frenar la propagación del virus, incluyendo las restricciones para la libertad de circulación de la población y las limitaciones a las actividades comerciales, siguen siendo los efectos más significativos del COVID-19 en la seguridad alimentaria de los hogares. Desde principios de mayo, los gobiernos de varios países, por ejemplo, Afganistán, Burkina Faso y Sudán del Sur, han reducido las restricciones para la libertad de circulación, mientras que otros países han ampliado o adoptado medidas más rigurosas, lo que ha provocado protestas en muchos países.

Si bien estas medidas frenan la propagación del virus, también restringen simultáneamente el acceso a las oportunidades de generar ingresos, especialmente al limitar el acceso al trabajo diario informal. Además, la disminución en la demanda mundial de cultivos hortícolas frescos y la suspensión de varias subastas de productos básicos han resultado en una menor demanda de mano de obra a lo largo de las cadenas de valor de estos cultivos comerciales. En abril y mayo, varios mercados de ganado cerraron en África Occidental y África Oriental, reduciendo la obtención de ingresos de los pastores, comerciantes y procesadores de carne que se han visto afectados. Además, se espera que muchos hogares de las áreas geográficas monitoreadas por FEWS NET reciban remesas más bajas, otra fuente clave de ingresos. El Banco Mundial prevé que, en 2020, las remesas del exterior disminuyan aproximadamente un 20 por ciento en relación con 2019 (Figura 1). La pérdida de oportunidades para generar ingresos en muchos centros urbanos también dará como resultado menores remesas transferidas a las poblaciones rurales a nivel interno.

Si bien las cadenas mundiales de suministro de productos alimenticios continúan operando a niveles casi normales, la demanda mundial y, en consecuencia, los precios de las fuentes de ingresos de exportación (consideradas esenciales) en los países cubiertos por FEWS NET, por ejemplo, combustibles, metales industriales y cultivos hortícolas, se han contraído significativamente y se prevé que los precios de los productos básicos se mantengan por debajo del promedio (Figura 2). Las reducciones en los ingresos por exportaciones de petróleo han llevado a la depreciación de las monedas locales en los países exportadores, como Nigeria, donde el Naira se ha depreciado en el mercado paralelo por lo menos en un 20 por ciento desde principios de marzo. En Sudán, Yemen, Zimbabue (donde las bajas reservas de moneda extranjera ya estaban impulsando la depreciación de la moneda local) y Sudán del Sur (que depende en gran medida de las exportaciones de petróleo), existe una alta probabilidad de que las monedas locales sigan depreciándose.

Las interrupciones del comercio nacional y transfronterizo y las compras de pánico impulsaron el aumento de los precios de los alimentos básicos en abril en muchos países, aunque en general el estado de los precios de los alimentos básicos varía significativamente según la región y el contexto. En gran parte de África meridional, los precios de los alimentos básicos están disminuyendo con la cosecha actual, excepto en Zimbabue, donde las condiciones macroeconómicas muy precarias que existían antes del COVID-19 continúan elevando los precios. Tanto en Yemen como en Afganistán, los precios de los cereales aumentaron a mediados y finales de marzo, pero se estabilizaron en abril. En Centroamérica y África Occidental, los precios están aumentando en función de la temporada, aunque los aumentos son más altos de lo normal en algunos mercados debido a las restricciones para la libertad de circulación. En África oriental, los precios también siguen las tendencias estacionales, pero continúan aumentando atípicamente en Sudán. Las restricciones para la libertad de circulación entre las zonas productoras de  excedentes y los centros de consumo urbano deficitarios también han tenido distintos efectos en los precios y la disponibilidad de productos perecederos y de ganado. En algunas áreas productoras de excedentes, los productos perecederos y/o el ganado no pueden llegar a los consumidores finales como lo harían normalmente, lo que resulta en un exceso de oferta y precios más bajos, incluso en Etiopía y Madagascar. Por el contrario, en algunos centros urbanos, la disponibilidad de productos perecederos y de ganado está limitada actualmente, lo que resulta en un exceso de demanda y precios más altos. Sin embargo, los países continúan haciendo esfuerzos para apoyar el flujo de estos bienes, tanto internamente como a través de las fronteras con los países vecinos.

Estimación de las necesidades de ayuda alimentaria humanitaria

Millones de hogares se enfrentan a fuertes pérdidas en sus ingresos, lo que los obliga a tomar decisiones difíciles entre comprar alimentos o continuar cubriendo gastos no alimentarios, como el pago de alquileres en las áreas urbanas. Los hogares urbanos y periurbanos muy pobres y pobres constituyen la mayor parte del aumento de las necesidades mundiales de asistencia alimentaria después de la pandemia del COVID-19, aunque los hogares rurales continúan representando la mayor parte de la población total que necesita asistencia alimentaria. En los 29 países en los que FEWS NET está presente y/o monitorea remotamente, es probable que de 90 a 100 millones de personas enfrenten Crisis (Fase 3 de la CIF) o peores resultados y necesitarán asistencia alimentaria humanitaria urgente en 2020, con ocho países que experimentarán un aumento de necesidades de más del 100 por ciento debido a los impactos del COVID-19 (Figura 3). También es probable una mayor gravedad en la inseguridad alimentaria aguda entre algunas poblaciones que ya padecen inseguridad alimentaria. Este aumento en la inseguridad alimentaria aguda también corre el riesgo de generar niveles más altos de desnutrición aguda, lo que agrava los impactos de los aumentos estacionales ya previstos en la desnutrición aguda durante las estaciones de escasez de abril a julio/agosto en África occidental, Centroamérica y el Caribe; y la temporada de escasez de junio a septiembre en África oriental con precipitación unimodal. La desnutrición aguda también puede aumentar si las personas son reacias a buscar tratamiento debido al riesgo de infección por el COVID-19 o la preocupación de la capacidad de los centros de salud.

About FEWS NET

La Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna es un proveedor de primera línea de alertas tempranas y análisis sobre la inseguridad alimentaria. Creada por la USAID en 1985 con el fin de ayudar a los responsables de tomar decisiones a prever crisis humanitarias, FEWS NET proporciona análisis asentados en evidencia sobre unos 35 países. Entre los integrantes del equipo ejecutor figuran la NASA, NOAA, USDA y el USGS, así como Chemonics International Inc. y Kimetrica. Lea más sobre nuestro trabajo.

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