Actualización de la perspectiva de seguridad alimentaria

Inseguridad alimentaria persiste pese a la reapertura de actividades económicas

Agosto 2020

Agosto - Septiembre 2020

Gran parte del país está en fase 1! y el corredor seco y otras partes se encuentran en fase 2! gracias a la asistencia humanitaria

Octubre 2020 - Enero 2021

La mayoría del país está en fase 2 y el corredor seco en fase 3

CIF v3.0 Fase de Insegurida d Alimentaria Aguda

1: Minimo
2: Acentuada
3: Crisis
4: Emergencia
5: Hambruna
Se estima que seria al menos una fase peor sin ayuda humanitaria actual o programada
La manera de clasificación que utiliza FEWS NET es compatible con la CIF. Un análisisque es compatible con la CIF sigue los protocolos fundamentales de CIF pero nonecesariamente refleja el consenso de los socios nacionales en materia de seguridad alimentaria.

CIF v3.0 Fase de Insegurida d Alimentaria Aguda

1: Minimo
2: Acentuada
3: Crisis
4: Emergencia
5: Hambruna
Se estima que seria al menos una fase peor sin ayuda humanitaria actual o programada
La manera de clasificación que utiliza FEWS NET es compatible con la CIF. Un análisisque es compatible con la CIF sigue los protocolos fundamentales de CIF pero nonecesariamente refleja el consenso de los socios nacionales en materia de seguridad alimentaria.

CIF v3.0 Fase de Insegurida d Alimentaria Aguda

1: Minimo
2: Acentuada
3+: Crisis o peor
Se estima que seria al menos una fase
peor sin ayuda humanitaria actual o programada
La manera de clasificación que utiliza FEWS NET es compatible con la CIF. Un análisisque es compatible con la CIF sigue los protocolos fundamentales de CIF pero nonecesariamente refleja el consenso de los socios nacionales en materia de seguridad alimentaria.
Para los países de Monitoreo Remoto, FEWS NET utiliza un contorno de color en el mapa CIF que representa la clasificación más alta de CIF en las áreas de preocupación.

CIF v3.0 Fase de Insegurida d Alimentaria Aguda

Países presenciales:
1: Minimo
2: Acentuada
3: Crisis
4: Emergencia
5: Hambruna
Países de monitoreo remoto:
1: Minimo
2: Acentuada
3+: Crisis o peor
Se estima que seria al menos una fase
peor sin ayuda humanitaria actual o programada
Para los países de Monitoreo Remoto, FEWS NET utiliza un contorno de color en el mapa CIF que representa la clasificación más alta de CIF en las áreas de preocupación.

Mensajes clave

  • Dado el estado actual de contagios, se espera que los centros urbanos más importantes, particularmente el área metropolitana, sigan en alerta máxima hasta fin de año, con limitaciones de aforo en el transporte, restaurantes y comercios y que se mantengan las medidas de distanciamiento y bioseguridad, lo que limitaría la generación de ingresos. El transporte público no se ha reactivado, lo que implica el uso de transporte alterno a costos elevados.

  • Las cosechas nacionales de granos básicos de Primera comenzarán a fluir a los mercados a finales de agosto e incidirán en la reducción de precios de maíz y frijol. Sin embargo, los hogares más pobres continuarán experimentando un impacto en la calidad y cantidad de los alimentos consumidos, debido a menores ingresos y el aumento de precios de alimentos ricos en proteína y vitaminas, tales como carne, huevos y vegetales de uso común.

  • Los hogares continúan a ajustar su dieta y a emplear estrategias negativas para garantizar su alimentación. Si bien durante julio no recibieron la asistencia alimentaria programada, la continuidad del mismo durante agosto y septiembre permitirá que la mayoría de los hogares puedan asegurar su alimentación (Fase 1! CIF), mientras que los hogares ubicados en el corredor seco experimentarán inseguridad alimentaria en Estrés, (Fase 2! CIF).

  • En octubre finaliza el programa de asistencia del gobierno bono Familia. A pesar del inicio de la principal temporada de empleo temporal, el rápido uso de los ingresos y la continua utilización de estrategias de afrontamiento negativas, provocarán que los hogares recaigan en situación de inseguridad alimentaria en Estrés (Fase 2, CIF) y Crisis (Fase 3, CIF) hasta enero 2021.

SITUACIÓN ACTUAL

La reciente reapertura económica y el levantamiento de restricciones de movilización de personas a nivel nacional ha permitido una recuperación parcial de las fuentes de ingresos y ha mejorado el acceso a los mercados, tanto para la compra como para la venta de productos. Sin embargo, el transporte público que debería estar ya funcionando de forma parcial aún no ha logrado reactivarse dados los ajustes requeridos a su costo para equilibrar la reducción en la capacidad de pasajeros en cada viaje, lo que ha obligado a quienes han regresado a laborar a seguir dependiendo de transportes privados caros.

Después de cinco meses de restricciones marcados por la disminución de ingresos y el aumento de los precios de los alimentos, los hogares muy pobres y pobres tanto a nivel rural como urbano han sufrido un impacto en su seguridad alimentaria, lo que han en parte mitigado a través del uso de estrategias de afrontamiento que pone en riesgo sus medios de vida. El Gobierno tomó una serie de medidas que incluían transferencias y asistencia alimentaria, además del apoyo a las empresas y comercios. Aquellos programas tales como el bono Familia y el Programa de Asistencia Alimentaria estaban programados a llegar a una gran parte de la población y mitigar así el impacto de COVID-19. Sin embargo, estos programas han sufrido diferentes obstáculos que han retrasado su ejecución, por lo que la segunda entrega del bono Familia planificada para julio no se ha realizado aún. Según el Ministerio de Desarrollo se dará continuación a las entregas a finales de agosto.

Evolución de la pandemia y reapertura económica. En junio, se publicó la estrategia nacional de control de la epidemia de COVID-19 y el 27 de julio entró en vigor el Tablero de alertas COVID-19 que delinea el proceso de reapertura económica. La estrategia marca cuatro fases por colores (rojo, anaranjado, amarillo y verde) para la clasificación de los 340 municipios del país según el número de contagios en los 15 días previos. El color rojo es la alerta máxima, declarada cuando existan más de 55 contagios por cada 100 mil habitantes o los resultados positivos de las pruebas realizadas superen el 20 por ciento. Desde el inicio de la Pandemia, el municipio de Guatemala ha tenido la mayor tasa de infección alcanzando la cima de la primera ola a finales de junio. El gobierno también reporta una disminución en la ocupación hospitalaria de camas por COVID-19. Por el momento no hay ningún municipio en alerta verde, la “nueva normalidad”. Como la mayoría de los países de América Latina, la curva de contagios va en sostenido aumento, y las autoridades esperan que, tras la reapertura de finales de julio en las próximas semanas inicie la segunda ola de casos.

La mayoría de principales centros urbanos comenzaron el proceso de apertura. La totalidad de los municipios de los departamentos de Guatemala, Sacatepéquez, Izabal y El Progreso están en alerta roja; mientras que Jalapa es el único departamento que no reporta ninguno en ese nivel. Al 20 de agosto, 169 municipios están en alerta roja (49.7%), 100 municipios en alerta naranja (29.4%) y 71 municipios en amarillo (20.88%). En los espacios rurales se reportan menos casos y muchos de ellos están en fase de alerta amarilla, aunque hasta que no se aumente el número de pruebas, difícilmente se puede tener noción del nivel de contagio.

El Tablero de alertas COVID-19 guía la forma en cómo las diferentes actividades económicas pueden funcionar. De esta cuenta, en alerta roja y anaranjada los mercados cantonales tienen restricción de distanciamiento de 1.5 m, los supermercados y tiendas de conveniencia limitan el aforo a 1 persona/4m2. En los centros comerciales, se restringe la ocupación en locales a 1 persona /10m2 y no se permiten aglomeraciones de más de 10 personas ni el uso de áreas comunes, sin embargo, estas medidas no siempre son respetadas. El funcionamiento de la industria, al igual que los centros de trabajo públicos y privados, está limitado a 1 persona/4m2, y la agricultura a 1.5m de distancia entre personas y menos de 10 personas durante el transporte, actividades grupales y de pago. Los restaurantes pueden operar al 25% de su capacidad al interior y 50% al exterior en alerta roja, y a 50% y 75% en alerta anaranjada respectivamente. A pesar de que las fases de apertura consideran el funcionamiento del servicio de transporte público a una capacidad del 50% en fase roja y naranja, 75% en amarilla y 100% en verde, éste no ha iniciado a operar tanto en la capital como en la mayor parte del resto del país; por el momento, solo el transporte extraurbano está funcionando de forma parcial. Esta situación es consecuencia de los ajustes al costo del pasaje por reducción de pasajeros y la incorporación de las medidas de bioseguridad. Las fronteras continúan cerradas para las personas y el aeropuerto ha reprogramado su apertura tentativa para el 01 de septiembre.

Desarrollo de cultivos de Primera. A nivel nacional, las lluvias han favorecido a los cultivos de Primera de maíz y frijol que se encuentran en diferentes etapas de desarrollo. De acuerdo con la información del Sistema de Monitoreo de Cultivos de DIPLAN/MAGA, para finales de julio los cultivos de maíz de la Costa Sur se encontraban en floración, fructificación, al igual que los de la región Norte y áreas focalizadas de Oriente; mientras que, en el Altiplano Occidental por ser un ciclo de desarrollo más prolongado, se encuentran aún en crecimiento II. En el oriente, los cultivos de frijol se encuentran en sus últimas etapas de desarrollo y se espera su cosecha a partir de agosto. Algunas áreas de Jutiapa iniciaron las cosechas a mediados de agosto, las cuales comenzaron a fluir en el mercado local y regional.

Disponibilidad de alimentos y acceso a mercados. La importación y circulación de productos alimenticios continua estable. Los mercados se mantienen abastecidos por pequeños volúmenes de grano nacional almacenado y de origen mexicano que cubren la demanda nacional. La ampliación de los horarios de circulación y de apertura de mercados y supermercados ha mejorado el acceso a mercados sobre todo en los centros urbanos.

Precios de granos básicos. Los precios de los granos básicos se han mantenido por arriba del promedio de los 5 años y arriba del nivel de 2019. Sin embargo, a partir de la primera quincena de agosto se ha visto una leve reducción como efecto del inicio de las cosechas de oriente. En julio el precio del quintal de maíz blanco fue de Q150.13, con muy poca variación comparado con el mes anterior (Q153.18) y el año pasado (Q157.50); sin embargo, muestra una variación de casi 5 por ciento al compararlo con el promedio de los 5 años. En contraste, el frijol negro muestra un comportamiento atípico al alza desde el pico registrado en marzo a consecuencia de las restricciones impuestas por la pandemia, y a la posterior especulación y acaparamiento. En julio mostró una reducción de aproximadamente 5 por ciento (Q510.63/QQ), al fluir a los mercados el nuevo grano de oriente, pero el precio se mantiene alto: 44.5 por ciento mayor al compararlo con el año pasado y 34.9 por ciento por arriba del promedio de los 5 años. Los precios al minorista muestran el mismo comportamiento, con precios que oscilan entre el Q5.30/lb hasta Q5.90/lb para el frijol y Q1.37/lb hasta 1.60/lb para el maíz blanco. De acuerdo con datos de la FAO, en el área rural los precios del productor se han comportado de forma similar: en julio el maíz blanco se vendía a un precio de Q155.00/QQ y el frijol negro de Q560.00/QQ, valores que no ha variado en comparación al mes anterior pero que están por arriba del promedio.

Costo de la canasta básica e Índice de Precios al Consumidor. La canasta básica continúa en aumento con un costo de Q3,675.16 en julio. Los rubros que muestran mayor variación es el arroz, la carne de res y de cerdo, la leche en polvo, el tomate y el frijol. Asimismo, el Índice de Precios al Consumidor muestra aumentos intermensuales importantes desde mayo. El incremento en julio es promovido particularmente por la división de transporte, seguido por alimentos, restaurantes y salud. Desde el anuncio de las restricciones en marzo, el servicio de transporte público se encuentra suspendido. Sin embargo, el funcionamiento de servicios esenciales durante el periodo de cierre de actividades económicas obligó a muchas personas a buscar transportes alternos, por lo general a precios más altos. Según un estudio de FUNDESA (junio 2020), en la ciudad de Guatemala, el 66 por ciento de las personas utilizan el transporte público, gastando un promedio de Q10.00/día para trasladarse a su lugar de empleo. Con el cierre, este costo aumentó hasta a Q40.00/día, ya que la falta de transporte público ha obligado a usar transporte privado a precios mucho más altos. A pesar de que las restricciones han sido parcialmente levantadas, y se ha autorizado la operación del transporte colectivo al 50% del aforo, hasta finales de agosto no se había reactivado por desacuerdos sobre el costo y el apoyo del gobierno para subsidiar parte de lo que se dejara de percibir por la reducción de pasajeros. En el área rural, la situación es similar pues, hasta el momento, solamente el transporte extraurbano ha iniciado operaciones de forma regular con ocupación reducida y a un costo que se ha duplicado o triplicado; el transporte intramunicipal, particularmente de las comunidades hacia las cabeceras municipales no se ha reactivado por completo.

Ingresos. El levantamiento de restricciones ha permitido la reapertura de comercios y de servicios, aunque operando parcialmente debido a las medidas de distanciamiento que obligan a reducir el aforo y capacidad de atención, lo que en algunos casos implica recorte de horarios de trabajo, reducción de salario o recortes de personal para lograr mantener el funcionamiento de negocios. El Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE) publicado por BANGUAT muestra una leve recuperación pasando de -11.3 por ciento en mayo a -8.6 por ciento en junio, donde los servicios de alojamiento y comidas, servicios personales, transporte, enseñanza, actividades deportivas y de esparcimiento, que más han sufrido por las restricciones impuestas desde marzo, continúan operando de forma considerablemente reducida. De igual forma existen negocios de la economía informal o micro y pequeñas empresas que no resistieron los meses de restricciones y que no lograrán reestablecerse en el corto plazo. La extensión de horarios y facilidad de movilización, aunque aún no llegue a los rangos de ingresos previos a la pandemia, ha beneficiado la actividad informal, particularmente en las zonas urbanas.

Remesas. Desde mayo las remesas han mostrado una recuperación. Según el Banco de Guatemala, en julio se marcó un récord al ingresar 1,079 millones de dólares como divisas por remesas familiares, según el Banco de Guatemala. Un aproximado de 6 millones de personas se benefician directamente de las remesas provenientes de Estados Unidos. De acuerdo con expertos, la recuperación de las remesas puede explicarse por el envío de ahorros que los migrantes habían hecho debido a la incertidumbre de la evolución de la pandemia y la actividad económica en Estados Unidos, así como a la imposibilidad de enviar el dinero por cierre de los lugares donde se suelen hacer las transferencias. Si bien dicho país se encuentra aun atravesando una crisis de contagios, ha continuado con la reactivación, incluyendo actividades agropecuarias donde trabajan la mayoría de los migrantes, y son las que menos interrupciones han experimentado.

Acceso y consumo de alimentos. Las comunidades rurales alejadas de los centros urbanos, han visto reducida de forma significativa la diversidad y frecuencia de consumo de alimentos derivado de las restricciones de movilidad y la dependencia en tiendas comunitarias, así como del aumento en los precios de los alimentos desde que inició la pandemia. Esto se refleja en la variedad de los alimentos incluidos en la dieta diaria, marcándose particularmente en la reducción de consumo de productos de origen animal como huevos, pollo, y leche. Este aumento de precios continúa marcado en julio, de acuerdo con el reporte a detalle del precio de los productos de la canasta básica.

Situación nutricional. Al 15 de agosto, el Sistema de Información del Ministerio de Salud reporta 19,945 casos acumulados de desnutrición aguda registrados. A pesar de las restricciones de movilidad, es el año con más casos, 77 por ciento más al compararlo con el año pasado. La interpretación de esta información se complejiza pues muchas variables han afectado la situación este año: por una parte, un cambio metodológico que registra errores en la toma e ingreso de datos donde el ministerio considera que las cifras reales son menores a las que aparecen en el reporte; y por otro lado, las restricciones de movilización impuestas por COVID-19 y el temor al contagio que han limitado el acceso a los servicios de salud, lo que reduciría el número de menores monitoreados. El Ministerio de Salud (MSPAS), con el apoyo de la Secretaria de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN), apoyado por personal de ONG iniciaron en agosto la búsqueda activa de casos de desnutrición aguda, iniciando en las comunidades más alejadas y de difícil acceso. Además de la detección, los protocolos consideran el tratamiento y seguimiento de los casos. Aun no se cuenta con datos preliminares de este proceso.

Asistencia Alimentaria. A casi cinco meses de las medidas impuestas para evitar la propagación de COVID-19, los programas diseñados para apoyar a familias afectadas por los efectos de las medidas decretadas van en distinto nivel de avance: i) el bono Familia, al 05 de agosto, tienen 2.6 millones inscritos, pero solamente se ha concretado el primer desembolso entregado principalmente en junio y julio. El segundo desembolso lleva más de dos meses de retraso y es posible que el tercer desembolso no sea completo en cantidad, debido al aumento del número de beneficiarios. (ii) Apoyo al Comercio Popular dirigido a trabajadores de la economía informal, ya implementado en su totalidad, alcanzando a 200 mil beneficiarios. (iii) Programa de Apoyo alimentario y prevención del COVID-19, destinado a 1.2 millones de hogares urbanos y rurales, su avance ha sido mínimo, sólo 3.5 por ciento, es decir poco menos de 40 mil hogares; iv) el Programa de Protección del Empleo está llegando a 174 mil personas de las 300 mil previstas; v) Finalmente, el programa de alimentación escolar del Ministerio de Educación sigue beneficiando a 2.4 millones de estudiantes, cuyas familias reciben mensualmente, a través de las juntas escolares, alimentos por el total a lo asignado para la alimentación escolar (Q4/niño(a)/día). Entre las organizaciones que han continuado la entrega de alimentos o efectivo en el marco de la pandemia bajo normas de distanciamiento y bioseguridad son: Project Concern International (PCI), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) el Consorcio de ONG COOPI, OXFAM, We World-GVC, Trocaire, Médicos del Mundo y Acción Contra el Hambre (ACH), entre otros.

Resultados actuales de la seguridad alimentaria. Los hogares más pobres y pobres, particularmente los del área rural, enfrentan dificultades para asegurar su alimentación básica ya que las restricciones impuestas los meses anteriores y la persistente falta de transporte han dificultado su movilización para buscar oportunidades de empleo y el acceso a los mercados municipales. Esta situación les ha empujado a hacer ajustes en la cantidad y calidad de los alimentos y a recurrir al uso de sus ahorros, solicitar préstamos y créditos y vender sus activos para adquirir alimentos esenciales tales como el maíz y frijol que se venden al por menor dentro de su comunidad a precios más elevados. En el área urbana, los hogares pobres dependientes de la economía informal (empleadas domésticas, jardineros, vendedores de productos y comida en la calle) o de aquellos sectores de servicios (restaurantes, comercios, servicios personales, limpieza y trabajos de atención en oficinas) no han logrado recuperar sus fuentes de ingresos tradicionales debido a las restricciones que aún mandan a una reactivación parcial de las actividades económicas. Además, enfrentan el alto costo de transporte, por la falta de regularización del transporte público, y el aumento de los precios de los alimentos de la canasta básica. Para paliar esta situación dichos hogares han hecho uso de estrategias de afrontamiento negativas.

 

SUPUESTOS ACTUALIZADOS

Los supuestos utilizados por FEWS NET para desarrollar el escenario de seguridad alimentaria en el informe de junio 2020 más probable para el período se han modificado de la siguiente forma.

Evolución de la epidemia COVID-19 y reapertura. Dada la velocidad de los contagios y de la poca capacidad del sistema de salud, se espera que los centros urbanos más importantes, en especial el área metropolitana, sigan en alerta máxima durante todo el año, con las consiguientes restricciones que limitarían la generación de ingresos y aumento del costo del transporte. De acuerdo con la Comisión Presidencial para la Prevención del COVID-19, tras la reapertura del 27 de julio se esperaría la segunda ola de contagios inicie en septiembre, sin que esto signifique volver a restricciones más estrictas de las consideradas en el Tablero de alertas COVID-19.

Remesas. Dada la continuidad de la reapertura económica en Estados-Unidos, se espera que las remesas continúen con buen desempeño y que logre llegar a los valores del 2019; lo que permitiría a los hogares receptores, particularmente medios, a emplear mano de obra agrícola principalmente para el corte de café, siembra y cosechas de segunda, además de incurrir a los gastos tradicionales de alimentos y otros servicios dentro de las comunidades.

Situación Nutricional. Con el proceso de búsqueda activa emprendido por el gobierno, se podrían identificar más casos de desnutrición aguda, especialmente en el contexto actual donde se ha dificultado el acceso a los alimentos en cantidad y calidad. El tratamiento hospitalario de los casos más severos se podría ver dificultado por un acceso riesgoso a los hospitales que continuarían tratando casos de COVID-19 y tendrán los servicios bajo presión permanente adicional.

Asistencia. Las dos propuestas del gobierno de mayor envergadura para mitigar el impacto económico a nivel familiar causado por las restricciones decretadas para hacer frente al COVID-19, bono Familia y el Programa de Apoyo Alimentario y Prevención COVID-19, con 2.6 millones y 1.2 millones de hogares beneficiarios, sufrieron retraso y no fueron implementados en julio y agosto, como se tenía programado. Se prevé que la segunda entrega del bono se realice entre septiembre y octubre. Asimismo, se espera que antes de final de año se regularice el programa de asistencia alimentaria. Sin embargo, de momento, no existe certeza de cuándo y cómo va a ir avanzando, dados los retrasos y obstáculos logísticos que ha sufrido.

PERSPECTIVAS PROYECTADA HASTA ENERO 2021

A nivel nacional, se espera que las cosechas de granos básicos, tanto de Primera como de Postrera y del único ciclo en el Altiplano Occidental estén en los rangos promedio, excepto para aquellos hogares pobres que no lograron sembrar el área y cantidad acostumbrada por menor disponibilidad de efectivo para la compra de insumos. Las restricciones gubernamentales para hacer frente a COVID-19 fueron impuestas en marzo e impidieron que los agricultores pudieran movilizarse para generar ingresos o trasladarse a las parcelas que suelen arrendar fuera de sus comunidades. Para estos hogares los resultados de las cosechas serán menores de lo usual. Los precios de maíz y frijol siguen altos, así como de otros alimentos ricos en proteína de origen animal y fuente de vitaminas que se han vuelto inaccesibles para la mayoría de los hogares.

En octubre inicia la temporada de alta demanda de mano de obra, particularmente en la cosecha de café y la zafra. Una de las grandes preocupaciones tanto de productores como de jornaleros es la imposibilidad de movilización entre fronteras, pues los cultivos en México y Honduras son fuentes de empleo importantes para los hogares, particularmente de los municipios vecinos. Asimismo, la implementación de protocolos de bioseguridad que incluyen medidas de distanciamiento representan un reto para la cantidad de jornal empleado que implicaría una reducción del ingreso familiar. Dichos ingresos serían rápidamente utilizados para el pago de créditos, una de las estrategias de afrontamiento más utilizadas por los hogares durante la pandemia, y la compra de alimentos. La segunda entrega del bono Familia anunciada para finales de agosto, y su continuidad con la tercera transferencia para septiembre mejoraría la seguridad alimentaria de los hogares rurales (Fase 1!, CIF), sin embargo, a partir de octubre y hasta enero recaerían en Estrés (Fase 2, CIF). La excepción serán aquellos hogares ubicados, particularmente, en el corredor seco que ya presentaban una condición de inseguridad alimentaria que fue intensificada por el impacto de las restricciones, que para agosto y septiembre gracias a la reactivación del bono Familia podrían mejorar los resultados de seguridad alimentaria y clasificarse en Estrés (Fase 2!, CIF). Una vez finalizado este programa de asistencia, se clasificarán en inseguridad alimentaria en crisis (Fase 3, CIF), marcada por la continuidad de uso de estrategias basadas en el consumo de alimentos, tanto de calidad como de cantidad, y la intensificación de la migración a lugares más lejanos o trabajos más complicados, y la integración de otros miembros del hogar a la búsqueda de ingresos.

En las áreas urbanas, la reapertura de las actividades económicas ha traído una mejora a los ingresos y por consiguiente el acceso a alimentos de los hogares, pero la recuperación ha sido parcial sobre todo en aquellos en la economía informal y sectores de servicios que emplean a más personal, y aquellas actividades ligadas al sector turismo que dependen sobre todo de la demanda internacional. Durante la crisis los hogares recurrieron al uso de sus ahorros y solicitud de préstamos que deben pagar con los ingresos que vayan generando, por lo que continuarán limitando la calidad y cantidad de los alimentos. La asistencia monetaria entregada por el gobierno vendría a mejorar el acceso a alimentos de los hogares, por lo que se clasificarían en seguridad alimentaria (Fase 1!, CIF). A partir de octubre y hasta enero, dada la cantidad de centros urbanos en fase de alerta roja, y si bien se espera que la situación mejore progresivamente al recuperarse el transporte colectivo y reducirse los casos de COVID-19, la proyección de una segunda ola a partir de septiembre u octubre provocaría que gran parte de estos hogares presente una situación de inseguridad alimentaria en Estrés (Fase 2, CIF).

Sobre Este Informe

Este informe mensual cubre las condiciones actuales, así como los cambios a la perspectiva proyectada para la inseguridad alimentaria en este país. Este actualiza trimestralmente la Perspectiva de Seguridad Alimentaria de FEWS NET. Conozca más sobre nuestro trabajo.

About FEWS NET

La Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna es un proveedor de primera línea de alertas tempranas y análisis sobre la inseguridad alimentaria. Creada por la USAID en 1985 con el fin de ayudar a los responsables de tomar decisiones a prever crisis humanitarias, FEWS NET proporciona análisis asentados en evidencia sobre unos 35 países. Entre los integrantes del equipo ejecutor figuran la NASA, NOAA, USDA y el USGS, así como Chemonics International Inc. y Kimetrica. Lea más sobre nuestro trabajo.

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