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Los huracanes Eta e Iota aumentarán las necesidades de asistencia alimentaria en Centroamérica hasta mediados de 2021

  • Alerta
  • América Latina y el Caribe
  • Diciembre 1, 2020
Los huracanes Eta e Iota aumentarán las necesidades de asistencia alimentaria en Centroamérica hasta mediados de 2021

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En noviembre de 2020, Centroamérica fue azotada por dos huracanes de categoría 4, Eta e Iota, en un período de dos semanas, en un contexto en el que las fuentes de ingresos de los hogares pobres y muy pobres ya se habían visto mermadas debido al COVID-19 y a varios años de escasas precipitaciones en algunas zonas. Las tormentas produjeron hasta 1,000 milímetros de lluvia en las áreas más afectadas, incluidas las zonas norte y oriental de Guatemala, el noreste de Nicaragua y el norte de Honduras, y hasta 200 milímetros en la zona oeste y este de El Salvador. Los huracanes afectaron directamente a más de 6 millones de personas, causando 235 muertes, desplazando a más de 590,000 personas y aislando a miles de personas. Las tormentas también causaron grandes daños a los cultivos y las tierras productivas, a los activos ganaderos y pesqueros, y a la infraestructura, lo que dará lugar a la reducción de las fuentes críticas de alimentos e ingresos tanto a corto como a mediano plazo. Además, muchas carreteras y puentes quedaron destruidos o temporalmente inaccesibles, lo que alteró el flujo del suministro de productos alimenticios y llevó el funcionamiento del mercado a niveles inferiores a los normales. A pesar de que los gobiernos locales y las organizaciones humanitarias están respondiendo con asistencia, se prevé que la necesidad supere la capacidad actual de respuesta. Si bien todavía se están evaluando los daños causados por el segundo huracán, Iota, FEWS NET estima que al menos 3.5 millones de personas están actualmente en Crisis (Fase 3 de la CIF) en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua y se necesita urgentemente un aumento de la asistencia alimentaria para atender dichas necesidades. Dado que los huracanes azotaron la región en la época del año en que los hogares pobres y muy pobres suelen obtener la mayor parte de sus ingresos anuales y que esas oportunidades de obtener ingresos se han visto socavadas, se prevé que las necesidades atípicamente elevadas persistirán a lo largo de la temporada de escasez de 2021. Es probable que las necesidades alcancen su máximo con más de 4.0 millones de personas en Crisis (Fase 3 de la CIF) en agosto de 2021.

Los huracanes tocaron tierra en Centroamérica durante el pico de la temporada de trabajo agrícola, que ocurre entre octubre y febrero, y durante la cosecha de postrera, que tiene lugar en noviembre. Más de 200,000 hectáreas de cultivos de alimentos básicos y comerciales sufrieron daños en Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala, entre ellos cultivos de frijol, banano, yuca, cacao, café, frutas, verduras, cardamomo, palma africana, caña de azúcar y pasto. Además, se dañó la infraestructura vial. En consecuencia, debido tanto a la disminución de la demanda de mano de obra como al aumento de las limitaciones del transporte, los hogares dependientes del jornal local y de migración estacional sufrirán una disminución general en materia de ingresos familiares. Además, según los ministerios de agricultura de la región, se ha perdido gran parte de la producción de frijol de postrera, que es muy susceptible a los daños causados por la humedad. La cosecha de postrera suele proporcionar reservas de frijol para tres o cuatro meses a los hogares pobres y ofrece algunos ingresos procedentes de la venta de los cultivos y de la mano de obra local para la cosecha, en particular en las zonas septentrional y oriental de Guatemala, el noreste de Nicaragua, el norte de Honduras y el oeste y este de El Salvador.

Así también, se reportan pérdidas de ganado y animales de granja en los departamentos de Petén, Alta Verapaz, Quiché, Huehuetenango e Izabal en Guatemala; los departamentos de Cortés, Yoro, Atlántida y Santa Bárbara en Honduras; y la Región Autónoma del Atlántico Norte, los departamentos de Matagalpa y Chontales en Nicaragua, donde el ganado constituye una importante fuente de ingresos para algunos hogares muy pobres y pobres. A lo largo de la costa del Caribe de los tres países, se prevé también que muchos hogares pierdan el acceso a la pesca, debido a la destrucción de equipos de pesca, como redes y embarcaciones. La venta de pescado y productos de pesca constituye una importante fuente de alimentos y de ingresos para los hogares muy pobres de esas zonas.

La producción inferior al promedio y los daños en la infraestructura, como el colapso de carreteras y puentes, están interrumpiendo los flujos comerciales, lo que dará lugar a un aumento de los precios y, por consiguiente, reducirá el acceso a los alimentos de muchos de los hogares más pobres. Según fuentes gubernamentales de Guatemala, los huracanes destruyeron completamente más de 120 puentes y dañaron más de 500 carreteras en todo el país. Además de la especulación y el acaparamiento de productos, se prevé que el aumento de los costos de transporte dé lugar a un incremento sostenido de los precios, en particular el del frijol. También es probable que algunos mercados funcionen a niveles reducidos a mediano plazo, lo que afectará el acceso de los hogares a los alimentos en las zonas afectadas.

Además del probable aumento de la inseguridad alimentaria aguda en las zonas afectadas por los huracanes, existe una mayor preocupación por los resultados negativos en materia de salud debido a los daños en la infraestructura de abastecimiento de agua y los sistemas de alcantarillado. Asimismo, existe la posibilidad de que aumenten los casos de COVID-19 debido al hacinamiento en los albergues y a la falta de acceso a agua potable y a medidas sanitarias adecuadas. Esto no se aplica a El Salvador, donde la mayoría de los desplazados ya han regresado a sus hogares.

Debido a los impactos antes mencionados de los huracanes en las fuentes de alimentos y de ingresos de los hogares, y los factores existentes de inseguridad alimentaria, FEWS NET estima que más de 3.5 millones de personas se enfrentan actualmente a los resultados de Crisis (Fase 3 de la CIF). La población necesitada se encuentra en partes del noreste rural de Nicaragua, la cuenca caribeña de Honduras, el norte y el este de Guatemala, y el oeste y este de El Salvador, además del Corredor Seco Centroamericano. Las organizaciones humanitarias han intensificado sus esfuerzos por atender las necesidades inmediatas de las poblaciones ubicadas en albergues y hogares directamente afectados por los huracanes. Sin embargo, es poco probable que estos esfuerzos satisfagan las necesidades a mediano y largo plazo de los hogares, dado que la región ya se ha visto afectada negativamente por varios años consecutivos de escasas precipitaciones y por la pandemia de COVID-19, que han provocado grandes necesidades en 2020, especialmente en el Corredor Seco. Para los pequeños agricultores que perdieron parcial o totalmente sus cosechas debido a los huracanes, y para otros hogares pobres que perdieron activos productivos y/o no pueden dedicarse a la labor agrícola, el acceso a los alimentos y a los ingresos seguirá siendo limitado hasta la cosecha de primera en septiembre de 2021. Se proyecta un inicio temprano de la temporada de escasez en febrero, y que las necesidades de asistencia alimentaria, atípicamente elevadas, persistan hasta el pico de la temporada de escasez en agosto de 2021. Más de 4 millones de personas se enfrentarán a los resultados de Crisis (Fase 3 de la CIF).

Figures Map of Central America showing rainfall accumulation in mm

Figura 1

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Fuente: FEWS NET

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